Brújula/ ¿Ayuda o hipoteca?

Redacción Portafolio
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septiembre 26 de 2013
2013-09-26 02:13 a.m.

La cara de Nicolás Maduro ayer, en las postrimerías de una gira por China, era de satisfacción. Según el mandatario venezolano, tras su visita de cuatro días a la nación más populosa del mundo se logró solidificar una alianza que acercará todavía más a Caracas y Pekín.

Sin embargo, más de un observador mira con escepticismo los términos de una relación en la cual un país se convierte en el soporte de otro, con el fin de asegurar el suministro de productos básicos que necesita. En pocas palabras, así podría describirse el esquema que opera hoy, y mediante el cual los chinos les dieron hace unos años a los venezolanos un préstamo cercano a los 40.000 millones de dólares, que se paga con exportaciones de petróleo.

Parte de esos recursos se habrían cancelado ya, lo cual probablemente fue un motivo para que el nuevo equipo de Gobierno que comanda los destinos de la nación asiática aceptara hacer un nuevo giro de 5.000 millones de dólares, con destino al fondo que sufraga diversos programas bolivarianos.

En términos prácticos, la llegada de ese dinero alivia temporalmente las necesidades de liquidez de la administración de Maduro, que ha debido lidiar con una elevada inflación y un faltante crónico de productos de amplio consumo. Bajo esa perspectiva, el mandatario tendrá un mayor margen de maniobra.

El problema es que el dinero entregado no será gratuito y que, adicionalmente, China seguirá con el proceso de aumentar su presencia en el país vecino.

Y es que no solo adelanta proyectos energéticos con PDVSA, sino que explotaría una mina de oro y 60.000 hectáreas de tierra para cultivar maíz, entre otras concesiones. Debido a ello, se habla de que se está hipotecando el futuro venezolano en beneficio de Pekín.

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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