Brújula/ En Brasil no escampa

Redacción Portafolio
Opinión
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agosto 21 de 2015
2015-08-21 01:09 a.m.

No hay una expresión más descarnada de la crisis que sufre Brasil que la relacionada con el mercado laboral. Así quedó demostrado esta semana con el reporte según el cual la tasa de desempleo en el gigante suramericano se elevó al 7,5 por ciento en julio, bien por encima de las apuestas de los expertos.

Dicho guarismo supera con creces el 4,9 por ciento observado en el mismo mes del 2014. Tanto la reducción en el número de plazas de trabajo, como el aumento en la oferta de personas que aspiran a un puesto, explicó el salto de más de dos puntos porcentuales y medio. Desde que estalló la crisis financiera hace más de un lustro, no se veía nada parecido.

Y las cosas deberían ponerse peores. Los indicadores disponibles muestran que la recesión se ha profundizado, alimentada por un desplome en la confianza de los consumidores. Como si eso fuera poco, los salarios reales han disminuido como consecuencia de una inflación interna que no da tregua, a pesar de los esfuerzos para contenerla.

A lo anterior hay que agregarle la inmensa crisis política que tiene contra las cuerdas a la presidenta Dilma Rousseff. Los escándalos de corrupción que tocan directamente al partido de gobierno han llevado a cientos de miles de personas a pedir su renuncia, como fue evidente en las manifestaciones que se vieron en múltiples ciudades brasileñas el fin de semana pasado.

Es verdad que así como no hay mal que dure cien años, las crisis no son permanentes. El descenso del real este año, similar al del peso colombiano, le ha dado más competitividad a las exportaciones, ante lo cual más de uno ve la luz al final del túnel. Pero el apretón dejará muchos damnificados, comenzando por quienes habían salido de la pobreza y ahora se exponen a recaer en ella.

ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

 

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