Brújula/ Una buena y una mala

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 08 de 2015
2015-11-08 03:32 p.m.

El viernes pasado, tal como lo hace periódicamente, el gerente del Banco de la República hizo una rendición de cuentas en la que pasó revista a algunos de los aspectos más relevantes de la economía colombiana. En su mensaje, el funcionario entregó un parte mezclado en el que se combinan noticias alentadoras con otras que no lo son tanto.

Para comenzar, fue necesario recordar el contexto actual, que solo se puede calificar de adverso. Este incluye una fuerte caída en los ingresos por exportaciones, una disminución en las cifras de inversión extranjera y un recorte en los recaudos fiscales. A lo anterior hay que agregarle el complejo clima internacional que afecta la disponibilidad de crédito y el mediocre desempeño de varios de nuestros socios comerciales.

La consecuencia de esa realidad se nota en la fuerte devaluación que ha tenido el peso. Además, el ingreso nacional se ha visto afectado notoriamente. El primer factor influye sobre el nivel de precios, mientras que el segundo exige ajustarse a las circunstancias.

A pesar de los vientos en contra, las cosas no van tan mal. Según la cabeza del Emisor, “la economía real se está ajustando de manera ordenada a los fuertes choques externos, con la tasa de cambio haciendo su papel de colchón”. La razón es que no hay grandes desequilibrios financieros o fiscales que contribuyan a empeorar la situación.

Lo anterior, combinado con un buen desempeño del consumo interno, explica por qué el Banco mejoró hace poco su proyección sobre el comportamiento de la economía colombiana en el 2015. Aunque el alza puede parecer menor –del 2,8 al 3 por ciento–, sugiere que lo peor ya pasó y que el país transita la senda de una modesta recuperación.

Sin embargo, no todo es positivo. La inflación y sus elementos básicos superan con creces el rango fijado por la entidad, que se ubica entre 2 y 4 por ciento anual. Tanto los alimentos como la depreciación del peso son los principales causantes de una situación, cuyo principal riesgo es crear una especie de ‘bola de nieve’ en cuanto a los precios.

Por tal motivo, el mensaje es que la política monetaria tiene que lograr que la carestía vuelva al cauce fijado. Lamentablemente, eso no será inmediato, y la expectativa es que solo hasta el 2017 retornará la normalidad. Mientras tanto, el Emisor hará lo que sea necesario para que no haya más desbordamientos.

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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