Brújula/ Buscando culpables

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
agosto 23 de 2015
2015-08-23 11:06 p.m.

Es difícil entender los motivos reales por los cuales el gobierno de Nicolás Maduro decidió cerrar los pasos fronterizos que conectan a Venezuela con Colombia y declarar el estado de excepción en la zona del Táchira. De hecho, el propio Juan Manuel Santos dijo desconocer la causa de determinaciones que elevan la tensión, sobre todo en la zona limítrofe.

El hecho es que la medida genera trastornos para cientos de miles de personas. Aunque en otras ocasiones se ha visto que los controles son porosos, quienes resultan más afectados son aquellos que buscan respetar las reglas y los que promueven el intercambio binacional por los canales formales.

Entre las hipótesis que se tejen, está la posibilidad de que Caracas quiera argumentar que tiene un lío externo, con el fin de disimular sus problemas internos. La nueva ola de descensos en el precio del petróleo le pone una presión todavía mayor a una economía que se encuentra en virtual estado de quiebra.

Y es que el crudo venezolano cayó a cercanías de los 35 dólares por barril, algo que hace más crítica la situación de iliquidez. No se necesita ser experto en la materia para concluir que ante la falta de divisas, la escasez de artículos de primera necesidad -alimentos y medicamentos- se va a volver más aguda.

Mientras eso pasa, el mercado cambiario refleja los desequilibrios. La cotización del bolívar llegó a 700 por dólar en la calle, más de 100 veces la tasa oficial que en principio se utiliza para la traída de bienes esenciales.

Hace unos días, una fotografía se volvió viral en las redes sociales. Se trataba de la imagen de una empanada que en lugar de una servilleta, estaba envuelta en un billete de dos bolívares. El mensaje es que el papel moneda resulta ahora más barato que uno absorbente.

Pero más allá del humor negro, lo que trasluce la instantánea es una crisis que no hace más que empeorar. Las pocas cifras oficiales disponibles dejan entrever que la contracción de la economía completa seis trimestres consecutivos, mientras la inflación sigue sin control. La industria y la agricultura están postradas y en el campo de los hidrocarburos no hay mucho que hacer.

Quizás por ello, vale la pena jugar la carta de la xenofobia y argumentar que las dificultades en Venezuela son culpa de los colombianos, que sacan los bienes de primera necesidad mediante el ‘bachaqueo’ y se van al país vecino, en busca de oportunidades. Falta ver quién le cree al Palacio de Miraflores.

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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