Brújula/ Cambio de tendencia

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
junio 08 de 2015
2015-06-08 11:54 p.m.

El nivel de alerta es ahora menor. Así podría describirse la actitud de los analistas, tras conocerse el reporte entregado por el Dane el viernes pasado en relación con la inflación. Por fin, después de varios meses de aceleraciones sucesivas, el ritmo de los aumentos en el Índice de Precios al Consumidor se moderó.

Según lo informó la entidad, el alza en la canasta familiar en mayo fue del 0,22 por ciento, casi la mitad de la tasa registrada en igual periodo del 2014. Como consecuencia, el acumulado en el año completo va en 4,41 por ciento, todavía por encima del límite superior fijado por el Banco de la República, pero a menor distancia que en abril.

La causa principal del alivio fue lo ocurrido con el grupo de alimentos que comienza a ver la entrada de algunas cosechas. Por ejemplo, los tubérculos o las frutas disminuyeron su valor, con lo cual el segmento corrigió la tendencia que venía mostrando.

Aun así, vale la pena señalar que este capítulo es todavía el principal responsable de lo que ha pasado con la carestía. En los pasados 12 meses, la comida ha subido 6,16 por ciento, golpeando especialmente a los estratos más bajos de la población.

Los culpables son fáciles de identificar. La yuca y el fríjol han experimentado un salto superior al 57 por ciento, mientras que el del arroz –otro elemento clave de la dieta diaria de los colombianos– está por encima del 35 por ciento. Por su parte, el área de cereales y productos de panadería se ha elevado en casi 17 por ciento.

En semejante comportamiento han influido diversos factores. Por ejemplo, el alza en el precio del dólar tiene influencia, sobre todo en un país que importa cerca del 30 por ciento de los bienes agrícolas que consume. Si bien las cotizaciones internacionales del maíz han bajado, no en todos los casos la disminución compensa la devaluación del peso.

También hay culpables en otros campos. El gas y los servicios públicos han subido en 7 por ciento, mientras que la educación lo ha hecho en 5 por ciento.

Aun así, en las sumas y restas el balance es alentador. Mientras en buena parte de América Latina la lucha contra la inflación es todo un dolor de cabeza, en Colombia las cosas comienzan a mejorar. Y aunque todavía falta, al menos las autoridades económicas tienen un motivo menos de preocupación, lo cual les da un mayor y bienvenido margen de maniobra en el futuro cercano.

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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