Brújula / Caminos divergentes

Ninguno de los pronósticos con respecto al comportamiento de dos sectores claves durante mayo fue acertado.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 21 de 2013
2013-07-21 10:31 p.m.

La razón se puede resumir en el dicho popular: ‘unas por mucho y otras por poco’. En concreto, nadie esperaba que a la industria le fuera tan mal o al comercio le fuera tan bien.

En lo que respecta al sector manufacturero, este experimentó una contracción del 3,1 por ciento, que resultó ser sorprendente, por mala.

Las señales disponibles indicaban una recuperación y, de hecho, la Andi la confirmó a mediados de la semana pasada cuando dio a conocer los resultados de la encuesta de opinión que realiza entre sus afiliados.

Sin embargo, según el Dane, 25 de 48 ramos estudiados mostraron cifras en rojo, siendo los de peor desempeño algunos tan fundamentales como autopartes (caída del 31 por ciento), ingenios (menos 30 por ciento) y fabricación de vehículos (reducción del 25 por ciento).

Es cierto que otras áreas, como la de productos lácteos, dieron un salto, pero este no fue suficiente para compensar la realidad mayoritaria.

Ante lo sucedido, se alejan las posibilidades de que al finalizar el 2013 la industria tenga un saldo en negro.

En lo que va del año, la contracción asciende al 2,9 por ciento y 34 de 48 actividades anotan retrocesos, algunos de ellos muy importantes.

En contraste, el comercio experimenta un repunte que se encuentra por encima de los cálculos de los expertos. Y es que en mayo las ventas avanzaron en 6,5 por ciento en términos reales, con lo cual este segmento completa siete meses consecutivos de crecimiento.

Gracias a lo sucedido, en los primeros cinco meses del 2013 el acumulado va en 3 por ciento y sube al 4,5 si se excluyen los vehículos automotores y las motocicletas.

Tales guarismos no son espectaculares, pero confirman una reactivación importante que coincide con los planes de estímulo que ha venido impulsando el Gobierno.

El problema es que dicha situación se puede sentir como agridulce, porque no es uniforme.

En otras palabras, es muy bueno que los consumidores hayan incrementado su ritmo de gasto, pero es de lamentar que la producción nacional no sea la clara beneficiaria de esa mejoría. Debido a ello, seguramente seguirán las peticiones en favor de medidas más contundentes, orientadas a que dos ramos fundamentales recorran la misma senda de aumento y no suceda como ahora, cuando transcurren camino divergentes.

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