Brújula / Una capital en el limbo

La llegada de María Mercedes Maldonado al Palacio Liévano, como nueva alcaldesa encargada de Bogotá, marca un nuevo episodio en la larga saga de falta de estabilidad política de la capital.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
abril 22 de 2014
2014-04-22 03:49 a.m.

Y es que tras la salida de Gustavo Petro del cargo, en desarrollo de la sanción disciplinaria que le impuso el Procurador General de la Nación, se llegó a pensar que, después de una breve interinidad, la ciudad podría elegir prontamente a su nuevo burgomaestre.

Pero ese no parece ser el caso.

Para comenzar, porque hay una tercera persona responsable de los asuntos de la urbe en cuestión de semanas. Pero como si eso no fuera suficiente, es muy probable que Petro regrese por unos días o definitivamente, si prospera una solicitud de medidas cautelares que hace tránsito en el Consejo de Estado.

No vale la pena entrar a debatir los méritos del alegato.

Simplemente hay que señalar que los vacíos de poder que han impactado la toma de decisiones en el Distrito seguirán ampliándose.

Para comenzar, la capacidad de iniciativa de la secretaria de Hábitat estará condicionada a lo que determine el Alto Tribunal, sin que exista un cronograma claro al respecto.

Adicionalmente, el posible retorno del Alcalde caído en desgracia hace que se pospongan los cambios de rumbo iniciados o, incluso, que se reversen.

Un ejemplo es lo que va a suceder con los nuevos miembros de junta de las empresas en las que Bogotá tiene acciones y que fueron sustituidos en una serie de asambleas recientes.

Adicionalmente, es factible el escenario de más rotaciones, dependiendo de lo que determinen las cortes. Debido a ello, la dinámica del pare y arranque, sumada a la de dar marcha atrás o dejar todo en neutro, podría ser la constante. Y eso es lo que no necesita Bogotá.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado