Brújula/Nada que celebrar

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
marzo 06 de 2014
2014-03-06 12:57 a.m.

El de ayer fue un día de desfiles y conmemoraciones oficiales en Venezuela. El motivo es conocido: se cumplía un año desde el anuncio referente a la muerte de Hugo Chávez, a la sazón el presidente del país vecino y quien acabó perdiendo la lucha con el cáncer, al cabo de meses de rumores e incertidumbre.

Desde entonces, las cosas han tomado un giro más negativo. Sin desconocer que el líder de la revolución bolivariana dejó una herencia complicada, era difícil pronosticar que todo se pusiera tan mal en un lapso relativamente corto.

Pero así ha sido. Para comenzar, la inflación sigue siendo un dolor de cabeza, con una tasa anualizada del 56 por ciento, que es una de las más altas del mundo. Adicionalmente, existe una falta crónica de divisas, causada en parte por los precios del petróleo que muestran tendencia a la baja. Debido a ello, el déficit fiscal supera con facilidad el equivalente del 10 por ciento del Producto Interno Bruto, también uno de los más elevados del planeta.

Sin embargo, es quizás el tema de la escasez el que más golpea a los ciudadanos. Un índice elaborado por el Banco Central de Venezuela habla de que el 28 por ciento de los productos de primera necesidad no se encuentran en los anaqueles de los almacenes.

Cuando a todo lo anterior se le agrega la polarización, que tiene su expresión diaria en las protestas callejeras, el parte es inquietante. La razón es que el descontento se ha teñido de sangre y los extremos parecen distanciarse, en lugar de congregarse para buscar una solución que salga del consenso.

Esas realidades son las que permiten entender el tono sombrío de los actos de ayer. Porque lo que se está comprobando en Venezuela es ese adagio que dice ‘que toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar’.

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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