Brújula/ El costo de la vajilla china

Redacción Portafolio
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julio 05 de 2015
2015-07-05 11:40 p.m.

Como si los desafíos que enfrenta la economía mundial por los líos de Grecia no fueran suficientes, ahora se han prendido las alarmas al otro lado del Pacífico. El motivo es el comportamiento de las acciones en China, que se han movido como una montaña rusa en la que se han hecho y desaparecido fortunas.

Todo comenzó con una sucesión de alzas que arrancaron a finales del 2014. El índice de la bolsa de Shanghái más que se duplicó en un año, llegando a su máximo el pasado 12 de junio.

Desde entonces, la caída ha sido vertiginosa. El viernes, para no ir más lejos, la contracción fue del 5,8 por ciento, con lo cual el acumulado de tres semanas va en un bajón del 28 por ciento. Sobre el papel, las pérdidas ascienden a casi 3 billones de dólares (trillones, para los angloparlantes), una suma que equivale a diez veces el tamaño del Producto Interno Bruto griego.

Es verdad que frente a las cotizaciones de comienzos del año, un inversionista que no haya vendido sus títulos todavía estaría ganando dinero, pero el problema va mucho más allá. La volatilidad deja a muchos tendidos en el campo y puede convertirse incluso en un asunto con repercusiones políticas.

Según los conocedores, el lío principal es que hay bastantes compradores sin experiencia, que han inundado el mercado con la esperanza de obtener utilidades extraordinarias en corto plazo. La situación se ha complicado por las cuentas de margen, en las que un especulador puede lograr préstamos para aumentar el tamaño de su apuesta.

Lamentablemente, cuando el viento cambia de dirección, las entidades financieras se cobran por derecha y la persona pierde todo, comenzando por su capital. En respuesta, las autoridades han intentado diferentes medidas que por ahora no han tenido éxito.

Para esta semana, el menú incluye la suspensión de ofertas de nuevos títulos, sumadas a un plan masivo de compra de acciones, a cargo de las principales firmas comisionistas. La cantidad en juego supera los 19.000 millones de dólares, un monto que algunos consideran demasiado pequeño para cambiar la tendencia.

No obstante, la esperanza es que eso funcione. De lo contrario, la desaceleración china podría ser más profunda y eso afectaría los precios de los productos básicos que exportamos. Si los platos se rompen allá, acá también pagaríamos parte de la vajilla.

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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