Brújula/ Decisión dividida

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
agosto 02 de 2015
2015-08-02 06:01 p.m.

Los comunicados emitidos este año por el Banco de la República, tras las sesiones mensuales de su junta directiva, parecían una copia uno del otro. Sin embargo, el pronunciamiento emitido el viernes pasado tiene cambios que no fueron ignorados por los observadores.

Para comenzar, el primer punto mencionado resultó ser la inflación, que sigue ubicada por encima del rango fijado como meta por el Emisor, que es del 4 por ciento. Más importante aún es que el lenguaje que venía siendo usado, en el sentido de que la aceleración era una situación temporal, ahora es diferente en su tono, pues reconoce que esta puede durar algo más.

Los motivos son la oferta de alimentos y la notoria devaluación del peso. Dado que la primera no se ha normalizado por la persistencia del fenómeno climático de El Niño, y la segunda se ha acentuado y supera el 50 por ciento con respecto a la misma época del año pasado, es poco probable que la presión sobre los precios disminuya.

Debido a esa situación, la decisión de mantener estable la tasa de interés que el Banco les cobra a las entidades financieras por hacerles préstamo de largo plazo, no fue unánime. El rompimiento del consenso muestra que hay integrantes del cuerpo directivo que opinan que hay que comenzar a aplicar los frenos desde ahora, más allá del efecto que la medida podría tener sobre la economía.

Y hablando de esta última, el veredicto no fue el mejor. Otra vez se recortó el pronóstico de crecimiento para el 2015, con 2,8 por ciento como la cifra más probable. La cifra se aleja otra vez de la proyección gubernamental –que es del 3,6 por ciento– y tiene como base tanto el comercio interno como el internacional, al igual que las expectativas de los consumidores.

Todo lo anterior hace pensar que así la entidad reconozca la magnitud del frenazo económico, las posibilidades de un estímulo son limitadas. El motivo es que hay fuerzas encontradas al interior de la junta, con lo cual la apuesta más probable es la estabilidad.

Ello depende de que no haya más sorpresas y, especialmente, de que las expectativas de los inversionistas, con respecto a la inflación en el mediano plazo, sigan sin grandes variaciones. De lo contrario, vendrá un apretón de tuercas, así el sector productivo se queje y el Gobierno sea partidario de un alivio.

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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