Brújula / Por unos dólares más

No parece fácil desenredar la maraña de las obras de ampliación del Canal de Panamá.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
enero 21 de 2014
2014-01-21 04:36 a.m.

Si bien la amenaza que habían hecho los constructores –en el sentido de paralizar los trabajos– no se hizo realidad ayer, tampoco parece que el consorcio, que pide un reajuste de 1.600 millones de dólares en el presupuesto, y el Gobierno del istmo –que lo niega– estén relativamente cerca de llegar a un acuerdo.

Así lo sugiere la guerra de comunicados de prensa que se vio durante el fin de semana. Una vez más, la firma encargada de la ejecutoria –en la cual los principales accionistas son la española Sacyr Vallehermoso y la italiana Impregilo– sostuvo que los gastos extras se encuentran “ampliamente documentados y verificados”.

Por su parte, la autoridad del Canal insistió en que no hay justificación alguna para detener un proyecto que tiene al menos seis meses de retraso, sin tener en cuenta las consecuencias del impasse actual.

En particular, insistió en que paga las cuentas presentadas oportunamente, siempre y cuando se ajusten al presupuesto original de 3.118 millones de dólares que comprende la hechura de las esclusas nuevas de la vía, en los litorales Atlántico y Pacífico.

Mientras sigue el tire y afloje, hay un elemento positivo presente.

Este es el de conservar abiertos los canales de comunicación entre las partes.

En tal sentido, se han analizado propuestas de uno y otro lado, aunque las diferencias son todavía irreconciliables.

En paralelo, el Gobierno panameño insiste en que si es necesario, terminará las obras que tienen un avance del 70 por ciento.

Sin embargo, más allá de las amenazas, es incuestionable que para sacar adelante la ampliación de la infraestructura actual, es mejor un mal arreglo que un buen pleito.

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