Brújula / El drama griego sigue

Redacción Portafolio
Opinión
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febrero 23 de 2015
2015-02-23 11:39 a.m.

A primera vista, el acuerdo al cual llegaron el viernes Grecia y la Unión Europea, consistente en extender por cuatro meses el programa de ayuda para la endeudada nación, podría verse como el comienzo de la solución de una crisis que ha enfrentado directamente a Atenas con Bruselas. Sin embargo, una mirada más detallada deja en claro que quedan muchos cabos por atar y que frente al impasse no hubo un adiós, sino un hasta luego.
Para comenzar, la salida inmediata depende de los compromisos específicos que presenten los griegos hoy, los cuales deben interpretar correctamente el entendimiento de la semana pasada. Cualquier diferencia puede descarrilar el esquema, justo cuando el reloj corre, pues la fecha límite del 28 de febrero es inamovible.
No menos complejo es que el Gobierno del nuevo líder helénico, Alexis Tsipras, tiene que tragarse más de una píldora amarga. En contra de lo que prometió en la campaña que lo llevó al poder, hace menos de un mes, la flexibilidad conseguida es mínima. Más allá de algún margen de maniobra en el campo presupuestal, las bases del programa de ajuste original permanecen y estas tienen como núcleo la necesidad de generar un superávit en las cuentas públicas, para cumplir con las obligaciones financieras adquiridas.
Las explicaciones de por qué los europeos se negaron a hacer más concesiones son varias. Una tiene que ver con un tema de principio, pues Irlanda, España o Portugal se tomaron la misma medicina y consideran injusto que la vara sea diferente para otros.
También son importantes los temas de forma. Que los griegos le hayan exigido a los alemanes el pago de las reparaciones que les corresponderían por los daños en la Segunda Guerra Mundial no cayó nada bien en Berlín, cuya dureza ha vuelto a quedar en evidencia.
Adicionalmente, todo indica que al ministro de Economía de Grecia, Yanis Varoufakis, sus colegas le quieren dar una lección. Su estilo desenfadado, que incluye andar sin corbata y con la camisa por fuera del pantalón, ha chocado tanto como sus planteamientos con respecto a la necesidad de un alivio sustancial a la deuda contraída.
Es cierto que el funcionario describió lo de la semana pasada como un triunfo e insistió en que, a partir de ahora, Atenas empieza a ser dueña de su destino. Pero los detalles, dicen otra cosa.

Ricardo Ávila

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto


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