Brújula/ Una dura pendiente

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
octubre 05 de 2014
2014-10-05 10:37 p.m.

Las elecciones legislativas que se realizarán en Estados Unidos dentro de un mes representan un momento crucial para el presidente Barack Obama, quien precisa mantener el control del Senado y superar la avalancha de críticas por su política externa. El mapa político que surja de esas elecciones será el escenario en que se desarrollarán los dos últimos años de mandato de Obama, y el resultado podría marcar la diferencia entre lograr sus promesas de campaña o ver su legado hecho añicos.

Para el opositor Partido Republicano, estos comicios representan la oportunidad de recuperar el control del Senado y expandir su dominio en la Cámara de Representantes, un objetivo ambicioso pero que, de acuerdo con los sondeos, es más factible de lo que parece. “Creo que esa posibilidad es del 60 por ciento”, dijo Charlie Cook, editor de Cook Political Report, sobre el chance de que los republicanos consigan imponerse en las dos Cámaras del Congreso. De acuerdo con Cook, el principal peso que el Partido Demócrata carga en estas elecciones es precisamente los porcentajes de aprobación a la gestión de Obama, que desde hace más de un año están por debajo de la línea de flotación.

En el Senado, los demócratas tienen 53 bancas contra 45 de los republicanos, además de otros dos legisladores de origen demócrata, pero que se consideran independientes.

La aprobación a Obama ha caído a niveles tan bajos que será “una subida increíblemente difícil para los candidatos demócratas que buscan la reelección”, dijo Neil Newhouse, un analista ligado al Partido Republicano. Los demócratas consideran perdidas tres bancas (Montana, Dakota del Sur y Virginia Occidental), y con ello los republicanos están a apenas a tres de conseguir su objetivo.

La disputa se decidirá en Alaska, Arkansas, Colorado, Iowa y Luisiana. Si los demócratas no logran imponerse en la mayoría de ellos, perderán el control del Senado, que plantea a Obama un escenario muy difícil por delante. “Será al filo de un cuchillo”, apuntó el estratega demócrata Stanley Greenberg.

Para conseguir el dominio del Congreso, los republicanos martillean con la necesidad de crear más puestos de trabajo o más seguridad en la frontera con México, pero sobre todo se concentran en un tema fundamental: la reforma del sistema de salud, el llamado ‘Obamacare’. Promesa de campaña de Obama, que allanó su camino a la Casa Blanca en el 2008, y que es vista por los republicanos como una medicina socialista.
 

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