Brújula / Ecos de una tragedia

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
agosto 28 de 2012
2012-08-28 01:08 a.m.

No se han apagado todavía las llamas que en la madrugada del sábado pasado destruyeron parcialmente la planta de Amuay, en Venezuela, y el debate ya comenzó.

Las razones van más allá de las 48 vidas perdidas, del medio millar de casas afectadas o de los inmensos estragos en el Centro Refinador de Paraguaná, en donde se procesan 600.000 barriles de petróleo al día.

El motivo tiene que ver con las prácticas de mantenimiento y seguridad al interior de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Y es que tan solo en el primer semestre del 2012 tuvieron lugar 19 incidentes graves en las instalaciones de la empresa estatal, los cuales incluyeron incendios, explosiones y derrames de crudo, entre otros.

Para los líderes sindicales del sector, el motivo es que las inversiones se han reducido, debido, entre otras razones, a la participación de PDVSA en múltiples actividades que incluyen la comercialización de alimentos o el transporte.

Las nuevas operaciones no solo han distraído a una administración en la que pesa la fidelidad a la causa bolivariana más que las capacidades técnicas.

También han obligado a hacer economías en programas de prevención de accidentes.

Tal realidad se ha reflejado en una baja de la producción de gasolina, ante lo cual las importaciones provenientes de Estados Unidos han aumentado. Igualmente, se nota en una caída en la venta de derivados del crudo.

Ante lo sucedido, la pregunta que se hacen los analistas es si la tragedia del fin de semana traerá consecuencias políticas, en plena campaña electoral.

Sin desconocer que Hugo Chávez triunfa en las encuestas, ha sido acusado por su contendor, Henrique Capriles, de ser un pobre administrador de los asuntos públicos. Falta ver si los votantes castigan al mandatario en las urnas.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado