Brújula/ El efecto de una frenada

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
febrero 05 de 2015
2015-02-05 12:44 a.m.

Parafraseando el conocido dicho, es posible afirmar que el crecimiento de China ya no es lo que era.

Todos los cálculos sobre la evolución del país más populoso del mundo apuntan a una ralentización, que hace ver como lejanas aquellas épocas recientes en las cuales su Producto Interno Bruto se expandía a tasas anuales del 10 por ciento en promedio.

Ahora, los cálculos de los analistas se ubican en el umbral del 7 por ciento por año, que es una cifra envidiable para el resto del mundo, pero no necesariamente para una nación empeñada en trasladar a cientos de millones de personas del campo a la ciudad y generar las consabidas plazas de empleo.

Según los conocedores, el dato anotado es el mínimo tolerable, si se trata de conservar la paz social y el rígido control político que tiene el Partido Comunista.

Pero más allá de las elucubraciones con respecto al clima interno, la pregunta que más de uno se hace es cómo les impacta el nuevo escenario a las regiones, cuya dependencia del mercado chino viene en aumento. Ese es el caso de América Latina, con la cual los vínculos comerciales se han estrechado notoriamente.

Tanto como fuente de importaciones como destino de exportaciones, el peso de China en esta parte del mundo es evidente. Cepal, por ejemplo, sostuvo que en materia de intercambio, la Unión Europea quedó relegada al tercer lugar y que solo Estados Unidos es un socio comercial más importante.

Aun así, un reporte de la agencia Moody’s viene de afirmar que un frenazo en la producción china, como el previsto, afectaría a Latinoamérica en forma moderada. Hay sectores más expuestos, al igual que países como Chile, Venezuela, Perú o Uruguay, que sentirían un coletazo, pero que no hay motivos de verdadera alarma. Al menos por ahora.

ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto
 

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