Brújula / El ejemplo japonés

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 19 de 2013
2013-05-19 08:00 p.m.

A pesar de tener la tercera economía más grande del mundo, Japón se había convertido en un caso de libro de texto para los especialistas, debido al estancamiento en el que se encontraba desde hace un par de décadas. Para utilizar la figura, era como si el país del sol naciente estuviera montado en una bicicleta estática, disfrutando de un buen nivel de vida, pero sin avanzar mucho.

Así era la historia hasta diciembre pasado, cuando Shinzo Abe llegó por segunda vez en su vida al cargo de primer ministro. Conocido por sus políticas nacionalistas, el líder nipón arribó con una agenda centrada en la reactivación que incluía dejar que la inflación empezara a subir y, sobre todo, que el yen se devaluara ante las principales divisas. En la receta hay estímulos monetarios y fiscales <TB>que se usan al mismo tiempo gracias a la coordinación establecida con el banco central.

Los resultados están a la vista. El dólar superó la barrera de los 100 yenes, después de haberse acercado a los 75 hace un par de años. Como consecuencia, los resultados de empresas tan conocidas como Toyota o Sony han mejorado, pues ahora pueden competir con mayor facilidad en el mercado externo.

El entusiasmo de los inversionistas con las fórmulas ensayadas es tanto que el índice Nikkei de la bolsa de Tokio superó los 15.000 puntos por primera vez desde el 2007 y se ha valorizado en cerca de 70 por ciento a lo largo de los pasados seis meses. Adicionalmente, la confianza ha subido, lo cual se expresa en los planes de expansión anunciados por el sector privado y por la actitud de los consumidores.

Falta, por supuesto, que muchos planes se concreten. El próximo mes, el Gobierno debería presentar nuevos elementos de la estrategia con la cual piensa garantizar el crecimiento en el largo plazo.

Los retos no son fáciles, siendo el más complejo el de la demografía, ya que la edad promedio de la población es la mayor del mundo y su sostenimiento va a ser cada vez más oneroso. Otro desafío es el tamaño de la deuda pública, que asciende al 240 por ciento del Producto Interno Bruto, un nivel que sería intolerable en una sociedad con las tasas de ahorro más bajas.

Pero aun así, el mensaje es que Japón está de vuelta y eso puede generar cambios no solo en el balance de poder en Asia –sobre todo frente a China–, sino en las naciones que quieran seguir el ejemplo de un político que, hoy por hoy, es el más popular del planeta.

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