Brújula/ El enviado de Pekín

Redacción Portafolio
Opinión
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mayo 12 de 2015
2015-05-12 02:07 a.m.

Pocos en Colombia saben quién es Li Keqiang, pero los que conocen el nombre tienen claro que no es alguien que deba pasar inadvertido. Se trata del número dos del gobierno chino, quien a finales de este mes tiene prevista una visita por América Latina que incluye escalas en Perú, Chile, Brasil y Colombia.

El viaje es significativo porque excluye a las capitales que son vistas como más cercanas a Pekín. Aquellos que gustan leer entre líneas sostienen que se trata de un redireccionamiento de la política hacia la región, por parte de la nación más populosa del mundo.

Aunque muy seguramente nunca tendrá lugar una aceptación expresa con respecto a la nueva orientación de la estrategia china, los conocedores dicen que hay un objetivo: tender puentes con las democracias más ubicadas en el centro del espectro político. Y estos nexos incluyen préstamos o inversiones para el desarrollo de infraestructura en condiciones muy diferentes a las acordadas con Venezuela o Ecuador.

Por ejemplo, en contraste con lo que hizo el Gobierno bolivariano de recibir un crédito que ha sido pagado con el despacho de petróleo, aquí imperarían condiciones más cercanas a las comerciales y no necesariamente se exigiría una garantía soberana. En principio, China favorecería iniciativas que fomenten el intercambio con la zona del Pacífico, como puertos, ferrocarriles, aeropuertos o carreteras.

Al respecto, es de esperar que Colombia esté preparando propuestas para presentarle a Li Keqiang. Fuera de un anuncio hecho por Juan Manuel Santos en el 2011, que nunca se concretó, el tema ha estado quieto. Eso no debería ser así, cuando se considera la importancia que tiene la locomotora de la construcción, que, con el apoyo, chino podría ir mucho más rápido.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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