Brújula/ El laberinto de Bachelet

Redacción Portafolio
Opinión
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mayo 08 de 2015
2015-05-08 01:32 a.m.

Cuando Michelle Bachelet llegó al poder en Chile por segunda vez, hace año y medio, las expectativas eran inmensas. No solo había salido de su primera presidencia con un elevado índice de favorabilidad, sino que tuvo un exitoso tránsito por la diplomacia internacional.

La mayor experiencia ganada le auguraba grandes posibilidad de seguir transformando la sociedad de su país. Ello se combinó con una plataforma de campaña audaz, tendiente a la construcción de una sociedad más igualitaria e incluyente. En un comienzo se impulsaron reformas fiscales y educativas que acompañaron los compromisos hechos, no exentos de alguna cuota de desgaste. Sin embargo, un escándalo la tiene en serios problemas. Con una popularidad que ha caído hasta el 31 por ciento, Bachelet se vio obligada a pedirles la renuncia a todos sus ministros, con el fin de ganar algo de espacio político.

Contra lo que pudiera pensarse, la fuente de sus problemas no estuvo en el gabinete sino en su propia familia. El causante fue lo que se conoce como el caso Claval, un escándalo que involucra al propio hijo de la presidenta, Sebastián Dávalos, y especialmente a su nuera, Natalia Compagnon. Una operación de especulación inmobiliaria, con millones de dólares en ganancias –algunos de ellos no concretados– puso a toda la administración a la defensiva. La lenta respuesta del gobierno, explicada en parte porque todo se destapó en plena época de vacaciones, contribuyó a empeorar la situación.

En respuesta, hay un compromiso renovado para luchar contra la corrupción. Pero el problema es de confianza. Alguien que era vista como una especie de figura maternal para millones de chilenos ha perdido mucho de su lustre. Y todavía no está claro si un nuevo equipo ministerial le va a ayudar a recuperarlo.

ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

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