Brújula/El lado feo de la moda

Han pasado tres semanas desde el colapso del edificio Rana Plaza en Bangladesh, que dejó cerca de 1.100 trabajadores de la industria textil muertos.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 13 de 2013
2013-05-13 11:26 p.m.

Desde entonces, se han multiplicado las críticas a las multinacionales que usan proveedores en el tercer mundo, sin preocuparse por las condiciones laborales que tienen que aceptar cientos de miles de personas que confeccionan prendas de las marcas más conocidas.

Pero la presión no ha sido en vano. Ayer, varias empresas, entre las que están H&M e Inditex, propietaria de Zara, se comprometieron a ejercer presión sobre las firmas con las que contratan en la nación asiática. Horas después, la holandesa C&A, al igual que las británicas Primark y Tesco, se unieron a la propuesta.

El acuerdo consiste en financiar mejoras en los sistemas de incendio y supervisión de edificios en los que se asienten los diversos contratistas, para que cumplan con las regulaciones.

No obstante, Wal-Mart y Gap han mantenido silencio, alegando que sus compromisos con la seguridad se ejercen de manera privada y que no pueden sustituir a las entidades públicas, cuya misión es hacer cumplir las normas.

La pregunta es si tales compañías van a resistir las peticiones provenientes del planeta virtual, cuyo número va al alza. La otra inquietud tiene que ver con la efectividad de las protestas. En el pasado reciente varias firmas han recibido críticas por tratar de bajar al máximo sus costos de mano de obra.

Un ejemplo fue Apple, cuyos contratistas en China fueron objeto de escrutinio ante las denuncias sobre suicidios en el personal contratado. Lamentablemente, en un sistema globalizado en el cual la competencia es la constante y la lucha por mantener los márgenes es la prioridad, es muy posible que la situación no cambie mucho.

En el caso de Bangladesh –que es el segundo exportador mundial en el segmento de las confecciones– su atractivo radica en que el salario mínimo, de 37 dólares al mes, es el más bajo de todos.

Por ello, es altamente probable que la explotación siga, pues más allá del escrutinio que generan tragedias como la del Rana Plaza, la presión en el sentido de mantener los costos a un mínimo van a continuar. Y mientras esa sea la constante, se acumularán las noticias en un sector en el que emerge el lado feo de la moda.
ricavi@portafolio.co

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