Brújula/ El mismo libreto

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
enero 26 de 2015
2015-01-26 06:50 a.m.

Probablemente no existe otro bien primario que sea tan sensible a los cambios políticos, como el petróleo. Así volvió a quedar demostrado la semana pasada, tras la muerte del rey Abdalá, en Arabia Saudita, quien falleció a los 90 años de edad.
La desaparición del monarca ocasionó que las especulaciones sobre un eventual cambio en la política del mayor productor de petróleo del mundo se hicieran sentir. Como consecuencia, la cotización del crudo en los mercados internacionales alcanzó a subir un par de dólares por barril, antes de que Salman, el nuevo conductor de los destinos del reino, aclarara que la línea fijada se mantendrá.
Una prueba de ello es que la gran mayoría de los integrantes del gabinete fueron reconfirmados en sus cargos, incluyendo el titular de la cartera de petróleo, mientras el proceso de sucesión ocurría sin traumatismo alguno. Quienes saben de los asuntos saudíes recordaron que más que una monarquía absoluta, en este caso hay una especie de hermandad entre los miembros más destacados de la familia gobernante, al-Saud, que toman las decisiones importantes por consenso.
Pero más allá de ese caso, quedó claro que los imprevistos tienen impacto inmediato en el mercado de la energía. Y nadie quiere olvidarse del factor sorpresa en sus elucubraciones sobre a dónde irá el valor del barril de petróleo.
No obstante, en ausencia de factores externos, las apuestas de los analistas se concentran en un escenario similar al actual, que duraría meses o incluso años, antes de que los recortes en exploración anunciados por las compañías que operan en el sector empiecen a sentirse sobre la oferta.
Los más optimistas con respecto a la marcha de la economía mundial sostienen que una reactivación del consumo podría elevar las cotizaciones hasta los 70 dólares el barril, pero no mucho más allá.
El motivo es, precisamente, la estrategia de los árabes, decididos a sacar del cuadrilátero a los productores de mayores costos. Ante la amenaza que significa la explotación de hidrocarburos mediante el uso de técnicas no convencionales, los saudíes se convencieron de que había que limpiar el camino ahora, para no lamentarlo después.
Y no hay duda que el rey Salman se encuentra plenamente comprometido con una estrategia que sus partidarios consideran dolorosa, pero necesaria.

ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto


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