Brújula/ Malos augurios

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
octubre 03 de 2015
2015-10-03 09:52 p.m.

El clima, que ya venía oscuro, ahora se torna tormentoso. Esa frase sirve para resumir el sentimiento de los analistas, justo en la víspera del comienzo de la reunión conjunta del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que tendrá lugar en Lima esta semana.

Y es que a medida que se acerca el comienzo de la cita, que congrega a los ministros de Hacienda de los 188 países afiliados a las entidades multilaterales referidas, las muestras de preocupación aumentan. El motivo es que las señales más recientes evidencian no solo que la desaceleración de China podría ser mayor que la prevista, sino que Estados Unidos –que era el de mostrar– da señales de debilidad.

Así quedó en claro el viernes pasado, tras conocerse el reporte según el cual la creación de nuevos puestos de trabajo en el país del norte había sido muy inferior a la esperada durante septiembre. La noticia cayó como un baldado de agua fría entre los especialistas, cuyas apuestas eran muy diferentes.

A pesar de que el desempleo se mantuvo en el mismo nivel de agosto (5,1 por ciento), ese consuelo no sirvió de mucho. El indicador no se deterioró, simplemente porque menos gente que la usual salió a buscar trabajo, lo cual tampoco es una señal de buena salud.

En respuesta, los mercados de valores reaccionaron negativamente. El trimestre que viene de terminar fue el más malo para Wall Street desde el 2011, ante la sensación de que si en el mundo llueve, en la economía estadounidense no escampa. Una vez más, los inversionistas se muestran nerviosos ante la sensación de que las cosas se pueden poner peor en todas partes.

Uno de los escenarios pesimistas habla de un apagón del motor norteamericano, que a su vez afectaría las exportaciones de Europa y China. Un mayor descenso al previsto en el comercio internacional, se sentiría sobre las cotizaciones de las materias primas que venden regiones como Latinoamérica, agravando la crisis que ya existe. A lo anterior se le agregaría una volatilidad más alta en los flujos de capitales.

Aunque una realidad tan pesimista no está en la mente de muchos, las probabilidades de que la situación se complique han subido. Por tal razón, el ambiente en Lima no será el más animado, pues lo previsible son los ceños fruncidos, debido a que los augurios empeoran.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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