Brújula/Mantener la rienda corta

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
septiembre 07 de 2014
2014-09-07 08:07 p.m.

La noticia emitida el viernes en la noche, según la cual el Índice de Precios al Consumidor tuvo un incremento del 0,2 por ciento en agosto, cayó mal entre los analistas económicos. La razón es que tras dicho resultado, la inflación alcanza 2,94 por ciento en lo que va del año y supera ligeramente el nivel del 3 por ciento –que es el punto medio de la meta fijada por el Banco de la República– en los últimos 12 meses.

Aunque a primera vista el haber llegado a ese punto no debería ser un problema, han subido un poco las apuestas en el sentido de que en diciembre el alza en la canasta familiar va a ser mayor que lo observado hasta ahora. El motivo es que hay una gran diferencia frente al tránsito del 2013, cuando el grupo de alimentos –que tiene un peso específico del 28 por ciento– no había registrado incrementos importantes.

El contraste no podía ser más elocuente. Entre enero y agosto, la papa subió en más de 57 por ciento, mientras que el tomate lo hizo en 70 por ciento o la cebolla en 45 por ciento. Es verdad que el arroz o el fríjol han caído un poco, pero en el conjunto la variación de la comida ha sido del 4,3 por ciento. Puesto de otra manera, este capítulo es el gran responsable de que se haya acelerado el registro de los precios.

En otras áreas también se han presentado saltos, pero de menor magnitud. La energía eléctrica ascendió en 7,6 por ciento, ante la escasez relativa de agua y los temores en torno a la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño. A su vez, el gas natural creció en 5,4 por ciento, mientras que el combustible para vehículos lo hizo en 4 por ciento.

Mención aparte merecen las pensiones escolares (4,7 por ciento) o las matrículas de educación superior (4,4 por ciento), que consistentemente avanzan más rápido que la inflación. Por su parte, la medicina especializada no modera su ritmo, al subir en 4,5 por ciento.

Ante lo sucedido, la incógnita consiste en qué van a hacer las autoridades. Como es sabido, el Emisor viene de incrementar la tasa que les cobra a las entidades financieras por darles liquidez, dejándola en 4,5 por ciento. La determinación llevó al Presidente de la República a pedir un alto, pero ahora surge un nuevo elemento de presión para la junta directiva de la entidad que, si bien no puede perder la calma, está comprometida con mantener la rienda corta para que la carestía no acelere su paso.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto


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