Brújula / Marcación a presión

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
enero 28 de 2013
2013-01-28 12:19 a.m.

Hacía un buen tiempo que el Banco de la República no sentía tanta presión en vísperas de una reunión de su junta directiva, como la que ha circundado la cita prevista para hoy.

Y es que en forma repetida el Emisor ha recibido todo tipo de llamados para que actúe con más vehemencia frente a la desaceleración experimentada por la economía colombiana, cuyo frenazo ha hecho sonar más de una alarma.

En tal sentido las solicitudes son dos.

De un lado, recortar la tasa de interés que la entidad le cobra al sistema financiero por darle liquidez temporal, al menos en un cuarto de punto adicional. En caso de ser así, el nuevo nivel quedaría en el 4 por ciento anual.

Al respecto, la gran mayoría de los analistas le apuesta a una disminución.

Aparte de las señales que la justifican, se encuentran las declaraciones del Ministro de Hacienda –quien preside la junta– en ese sentido.

Aunque eso no garantiza que el Gobierno se salga con la suya, lo sucedido en sesiones pasadas hace pensar que el bando que respalda a la administración es mayoría.

El segundo tema es más complejo.

Este consiste en hacer más para contener la apreciación del peso que ha sido identificada como uno de los factores principales en las dificultades que enfrenta el ramo manufacturero. Para los que quieren una respuesta más contundente, la receta es fácil y consiste en que el Banco aumente en forma sustancial su programa de compra de dólares, después de haber adquirido más de 4.800 millones en el 2012.

No obstante, hay expertos que están en desacuerdo.

Por una parte, se oyen argumentos respecto a la efectividad de dichas operaciones a partir de cierto nivel. Por otra, no faltan las voces que recuerdan que la política de acumular divisas tiene costos que se traducen en pérdidas multimillonarias por el Emisor y que exigen su capitalización. Como el dinero para enjugar el saldo rojo debe salir del Presupuesto Nacional hay cierto temor a la hora de acudir al Congreso con la mano extendida.

La discrepancia en torno a este asunto debería llevar a otro tipo de debate, en el que no parezca que la tasa de cambio es esa papa caliente que nadie quiere agarrar con los dedos.

En tal sentido, Gobierno y Banco de la República tienen que trabajar en forma más coordinada, sin que el uno le eche las culpas al otro.

Y mientras eso pasa la junta requiere mantener la rienda corta sobre la marcha de la economía y los vaivenes de la inflación.

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