Brújula/Morir en el cielo

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
julio 18 de 2014
2014-07-18 03:23 a.m.

Pocos actos, en la larga lista de infamias que se escribe cuando hay confrontaciones armadas o tensiones militares, se asemejan al de derribar un avión civil en pleno vuelo. A pesar de la firma de protocolos, acuerdos y la suscripción de tratados internacionales, de tiempo en tiempo ocurren tragedias como la que enluta a las familias de los 298 pasajeros y tripulantes del Boeing 777 de Malaysia Airlines, que fue derribado ayer en el espacio aéreo de Ucrania.

Y es que al menos en siete ocasiones previas han sucedido episodios similares. La macabra cronología comienza en 1955, cuando una aeronave de la israelí El Al, que cubría la ruta entre Viena y Tel Aviv, fue atacada por dos bombarderos búlgaros, después de internarse erróneamente más allá de la Cortina de Hierro.

Malentendidos con un saldo fatal han tenido lugar desde entonces e involucran a un buen número de países, desde la antigua Unión Soviética (cuyos pilotos fueron responsables en 1983 de dar de baja un aparato de Korean Airlines que iba de Nueva York a Seúl con 269 pasajeros), hasta Estados Unidos, una de cuyas fragatas –la USS Vincennes– destruyó un aparato de Iran Air en ruta a Dubai, con 290 almas a bordo en 1988. En el caso presente, es muy temprano para designar un responsable, pero todo indica que un misil disparado desde tierra fue el causante del suceso. Al respecto, tanto Kiev como los rebeldes prorusos que buscan independizarse de Ucrania, han intercambiado acusaciones, pues unos y otros disponen de las armas capaces de llegar a una altitud superior a los 10.000 metros.

Sea como sea, el mensaje es que en medio de las hostilidades que hacen presencia en diversos puntos del globo, nadie está seguro. Y que otra vez vuelven a pagar justos por pecadores.

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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