Brújula / Una noticia no tan buena

No siempre que la inflación llega a un mínimo histórico es una buena noticia.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
enero 08 de 2014
2014-01-08 04:38 a.m.

Ese es el mensaje proveniente de Europa, en donde los precios aumentaron tan poco en el 2013, que algunas alarmas han comenzado a ser encendidas por los analistas.

Y es que, según un estimativo inicial hecho por Eurostat, el costo de la canasta familiar para los 17 países agrupados en la Zona Euro subió apenas un 0,8 por ciento el año pasado.

De hecho, hubo casos extremos como el de Chipre, en donde se presentó un retroceso, mientras que en España e Italia las alzas fueron del 0,3 y el 0,2 por ciento, respectivamente.

Por cuenta de esa realidad, se habla de los peligros de una deflación. Cuando ella ocurre, los consumidores aplazan sus decisiones de compra a la espera de mayores rebajas, mientras la actividad económica general se detiene. Adicionalmente, las personas que tienen créditos se ven en mayores dificultades para pagarlos, porque usualmente su ingreso disponible cae.

De tal manera, una circunstancia de precios a la baja no necesariamente es reflejo de buena salud, sino de debilidad.

El ejemplo más citado es el de Japón, que a lo largo de casi una década se mantuvo en situación de estancamiento, de la cual comenzó a salir hasta hace unos meses.

Ante las alertas, las miradas se han dirigido hacia el Banco Central Europeo para que este tome medidas que estimulen el crecimiento.

Si bien existen algunas señales que apuntan a una tímida reactivación, el mensaje es que se necesita más contundencia en las estrategias que se ensayen.

En caso contrario, puede comenzar un círculo vicioso que no le conviene a nadie. Porque la inflación, en dosis moderadas, tiene sus ventajas.

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