Brújula/Nubes de tormenta

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
abril 20 de 2014
2014-04-20 06:32 p.m.

Desde cuando las autoridades argentinas aceptaron cambiar la metodología para medir el índice de precios al consumidor, los analistas anticiparon un alza en la inflación en el país austral. Para comenzar, eran escasos quienes creían en las estadísticas oficiales, víctimas de una abierta manipulación por parte del Gobierno, lo cual, en su momento, le ocasionó a la administración de Cristina Fernández un fuerte regaño por parte del Fondo Monetario Internacional.

Aun así, pocos estaban preparados para un salto como el que se ha visto. La más reciente evidencia tuvo lugar en marzo, cuando el aumento llegó al 2,6 por ciento, con lo cual la tasa acumulada al cierre del primer trimestre del 2014 superó el nivel del 10 por ciento.

Por cuenta de esa situación, los pronósticos hablan de cifras por encima del 30 por ciento, para el año completo. De cumplirse la proyección, Argentina volvería a ser conocida globalmente por su incapacidad de poner la carestía en cintura, si bien el fenómeno actual dista de aquel de la hiperinflación que fue la norma a lo largo de décadas pasadas.

Lo anterior no disimula del reto, consistente en romper un círculo que tiene mucho de vicioso. El desafío más grande es responder a las demandas de grandes sectores de la población trabajadora que exigen reajustes salariales para así mantener su poder adquisitivo, y cuyas quejas se hicieron sentir en una huelga general hace pocos días, dándole a la situación cierto tinte político.

Tampoco es fácil mantener la tranquilidad en el frente cambiario, más allá de que las cosas estén relativamente calmadas después de la devaluación de enero. Para completar, el anhelado equilibrio de las finanzas públicas es algo que se ve lejano, sobre todo porque algunos bonos de deuda están atados al índice de precios.

Y aunque las comparaciones son odiosas, hay que hacerlas. Mientras en Colombia, Perú o México la tranquilidad es la norma, para Buenos Aires no es motivo de orgullo reconocer que su economía se raja en la materia, pues únicamente Venezuela anda por peor camino no solo en el contexto latinoamericano sino global.

Aparte de los llamados a la calma hechos por los voceros oficiales, es imposible pasar por alto que en Argentina también se acumulan las nubes de tormenta.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

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