Brújula / Tras el paso en falso

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 10 de 2013
2013-02-10 11:15 p.m.

El alza que tuvo la acción de la Empresa de Energía de Bogotá el viernes pasado –superior al 3 por ciento– es una señal de que la calma empieza a retornar al mercado de valores, tras varias sesiones en las que fue evidente la inquietud de los inversionistas por la suerte de la compañía.

Como es bien sabido, el nombramiento del reemplazo de Mónica de Greiff en la presidencia de la firma fue seguido por revelaciones preocupantes que generaron dudas sobre la idoneidad del escogido.

Finalmente, la crisis se solucionó con rapidez gracias al retiro del nombre de Fernando Gómez y la designación de Sandra Fonseca, una ingeniera con una completa hoja de vida y larga experiencia en el sector.

Es de esperar que ese bagaje permita que la EEB sea manejada profesionalmente y siga por la senda de crecimiento que ha recorrido en los últimos años.

Sin embargo, el episodio dejó algunas lecciones que merecen ser analizadas. La más notoria es la manera en que realiza la Alcaldía los procesos de selección para identificar a quienes ocupan puestos claves, ya sea en la administración distrital o en las empresas que tiene la ciudad.

Bien reza el dicho que ‘todo torero lleva su cuadrilla’, pero el requisito mínimo es que cada integrante de la misma conozca algo sobre el oficio que debe desempeñar.

De lo contrario, la capital se expone a más cornadas graves, que cuestan caro. Los ejemplos abundan.

El nuevo modelo de basuras ha desnudado una serie de falencias en la capacidad de planeación y ejecución del Palacio Liévano.

Como consecuencia, los usuarios hoy pagan más y reciben un peor servicio, sin que ni siquiera se haya logrado el objetivo de mejorar la condición de los recicladores.

A dicha lista se podría agregar el deterioro patrimonial que ha sufrido el acueducto o la rotación en el equipo directivo de TransMilenio.

También están en entredicho la política de vivienda o la de movilidad, ante una creciente demanda habitacional y de vías.

En todos los casos, hay luces de alerta que se encienden y que hacen más compleja la perspectiva de una ciudad que, en lugar de avanzar, pierde terreno.

Como si eso no fuera suficiente, han vuelto a aparecer personajes más interesados en su beneficio personal que en el bienestar de la comunidad. Esa sombra hace pensar en épocas pasadas y en la necesidad de que haya más transparencia en las decisiones por parte de la Alcaldía.

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