Brújula / La paz en las noticias

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
agosto 29 de 2012
2012-08-29 01:47 a.m.

Han pasado pocas horas desde cuando Juan Manuel Santos confirmó lo que ya era un secreto a voces: que el Gobierno colombiano ha tenido “conversaciones exploratorias” con la guerrilla de las Farc, orientadas a la eventual negociación de un proceso de paz.

Desde entonces, las especulaciones han abundado, como si ambos lados hubieran empezado una etapa que aún se encuentra lejos de comenzar.

Y es que más allá de los mensajes que vienen y van, habrá que esperar unos buenos meses antes de que los delegados se puedan sentar alrededor de una mesa.

El motivo es que la delimitación de lo que se va a tratar es compleja. Tanto, que la nave puede, incluso, naufragar antes de dejar el puerto.

Por tal motivo, el Presidente tuvo que repetir ayer que existe sobre todo una esperanza, pero no mucho más.

En tal sentido, cualquier elucubración sobre cronogramas, temas o sitios geográficos todavía está por concretarse.

Lo anterior no quiere decir que los contactos realizados hasta la fecha sean en vano. Indudablemente, hay un canal abierto, mientras que el interés del ELN de tener un diálogo sugiere que el viento sopla en la dirección correcta.

Sin embargo, el país sabe por experiencia que la senda es tortuosa. En particular, porque la opinión es cambiante, y dependiendo de la intensidad de las hostilidades se inclina ya sea por la mano dura o por la necesidad de hablar.

A pesar de los riesgos de un descarrilamiento, es completamente legítimo que la Casa de Nariño explore la opción de la paz negociada. Aparte de ser un mandato constitucional, Santos apenas está haciendo algo que todos sus antecesores intentaron de una u otra manera: convencer a los alzados en armas de que hay otras vías para lograr los cambios. Falta ver si ese mensaje cae esta vez en terreno fértil.

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