Brújula / Personas no gratas

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 03 de 2013
2013-10-03 04:43 a.m.

El Gobierno de Estados Unidos puede encontrarse semiparalizado por cuenta de la falta de un acuerdo en el Congreso en torno al presupuesto del nuevo año fiscal, pero eso no fue obstáculo para que ayer Washington reaccionara a la decisión del Ejecutivo venezolano de expulsar a tres diplomáticos suyos. Fiel a la Ley del Talión que se aplica en estos asuntos, el Departamento de Estado les sacó la tarjeta roja a tres funcionarios bolivarianos, pagando así con la misma moneda.

Una vez más, vuelve a subir la temperatura entre ambas capitales. Mientras Nicolás Maduro acusó al trío norteamericano de adoptar una actitud “descaradamente intervencionista” al reunirse con líderes de la oposición, la respuesta de Kelly Keiderling –la encargada de negocios estadounidense, que deberá abandonar el país vecino en cuestión de horas– fue tranquila.

“Si la acusación es que nos reunimos con venezolanos, es verdad”, señaló.

“Por más importante que sea un gobierno, no nos relacionamos solo con él, también buscamos reunirnos con otros sectores del país para conocer mejor los problemas de la gente”, agregó.

Así las cosas, las dos naciones vuelven a una situación de crisis que puede ser el preámbulo de más decisiones inamistosas.

Al respecto, los observadores señalan que la reacción del Palacio de Miraflores puede haberse basado en la necesidad de distraer a la opinión, a la luz de la compleja situación interna.

Y es que los problemas para la administración que obtuvo el poder hace escasos seis meses no paran. Aparte de la carestía, la escasez y la inseguridad, cada vez suenan más duro las voces inconformes dentro del propio chavismo. Debido a ello, es fácil caer en la tentación de buscar un enemigo externo, así sea para ganar tiempo.

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