Brújula/El primer reporte

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
febrero 02 de 2015
2015-02-02 02:16 a.m.

La primera reunión del año de la junta directiva del Banco de la República, celebrada el viernes pasado, generó mayor expectativa que la usual entre los analistas. El motivo no fue que se anticiparan decisiones en torno a los agregados que maneja la entidad, sino a la expectativa sobre el concepto que podía dar el Emisor frente a la realidad cambiante de la economía colombiana.

Puesto de otra manera, la entidad mantuvo en 4,5 por ciento la tasa de interés que les cobra a las entidades financieras por darles liquidez. Tampoco hubo noticias en materia cambiaria que pudieran influir sobre el nivel del peso.

No obstante, el Banco sí se pronunció sobre la marcha del Producto Interno Bruto en el 2015. De manera escueta, el comunicado expedido sostuvo que “se proyecta un crecimiento entre 2 y 4 por ciento, con 3,6 por ciento como cifra más probable”.

Aunque el pronóstico no le dice mucho al público en general, constituye un recorte de más de medio punto frente a lo dicho en diciembre. La causa no es otra que la descolgada en las cotizaciones de los hidrocarburos observada en los mercados internacionales.

Al respecto, el Emisor recordó que “la caída en el precio del petróleo afecta negativamente a Colombia. El efecto adverso sobre los términos de intercambio se refleja en una caída del ingreso nacional, con implicaciones sobre el balance comercial y las finanzas públicas”, agregó en su pronunciamiento.

Aun así, hay un reconocimiento de que la demanda interna puede considerarse como saludable. De hecho los cálculos con respecto al último trimestre del 2014 son positivos, con lo cual la expansión del PIB en el año completo podría haber llegado al 4,8 por ciento.

Por su parte, la inflación se mantiene bajo control. Es verdad que en meses recientes se observó una aceleración en el alza de la canasta familiar, pero las expectativas no han variado mucho y el asunto es observado con tranquilidad.

De la misma manera, el Banco anota que la depreciación del peso ha sido particularmente fuerte y que eso se puede sentir sobre el valor de los bienes importados. Además dice que “representa un estímulo para las exportaciones y los sectores que compiten con importaciones”, con lo cual se modera el impacto de lo ocurrido con el crudo.

En resumen, el parte es de relativa tranquilidad, aunque sube el nivel de alerta sobre un 2015 que arrancó con mayores turbulencias que otros años.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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