Brújula/ Un problema de confianza

Redacción Portafolio
Opinión
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octubre 28 de 2014
2014-10-28 02:02 a.m.

El triunfo de Dilma Rousseff en las elecciones del pasado domingo en Brasil volvió a confirmar no solo la profunda división del electorado, sino también en qué lugar se encuentran las preferencias de los inversionistas. Quien lo dude no tiene más que registrar lo ocurrido el lunes en la Bolsa de São Paulo, en donde la cotización promedio de las acciones cayó casi 3 por ciento y el real se devaluó en cerca de 2 por ciento.

La razón no es otra que la certeza de que los cambios que han aconsejado múltiples analistas para que la economía más grande de la región tome un segundo aire, son ahora improbables. Es verdad que la mandataria en su primera intervención, afirmó que el mensaje de las urnas no caería en terreno estéril, pero una cosa es lo que dice al calor de la victoria y otra lo que acaba pasando.

Y es que dentro del Partido de los Trabajadores no faltan quienes señalan que lejos de relajarse, el modelo aplicado debe hacerse más extremo. Ello implica concentrarse más en quienes votaron por la reelección, ubicados en las zonas rurales y la parte nordeste, que en las áreas urbanas.

El problema es que la clase media emergente está ubicada, ante todo, en las ciudades. Y sus integrantes tuvieron mucho que ver con la ola de manifestaciones que sacudieron a algunas de las principales metrópolis del gigante suramericano el año pasado. En la medida en que la insatisfacción con los servicios públicos o la seguridad continúa, la protesta social también lo hará.

Además, habrá que cuidar temas como el empleo, las cuentas públicas o la inflación. Si las expectativas del sector privado no se recuperan y Rousseff no logra infundirle confianza a los empresarios, su segundo periodo será mucho más complicado que el primero. Y eso no es cualquier cosa.

ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto


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