Brújula/Regreso con desafíos

Redacción Portafolio
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marzo 12 de 2014
2014-03-12 04:26 a.m.

Si el clima tuviera carácter premonitorio, se podría afirmar que la senda que le espera a Michelle Bachelet, al asumir por segunda vez la presidencia de Chile, va a ser soleada. Y es que el astro rey estuvo presente en los actos en los cuales se registró una transmisión de poder en la que la cordialidad fue la nota imperante, a pesar de las diferencias que separan a la mandataria de su predecesor, el derechista Sebastián Piñera.

No obstante, los observadores señalan que es posible que las nubes de tormenta lleguen con relativa prontitud al país que tiene los niveles más altos de desarrollo en América Latina, pero que todavía no forma parte del grupo de las naciones de ingreso más elevado.

Para comenzar, las condiciones económicas no son las mejores. La baja en las cotizaciones del cobre, ocasionadas por una menor demanda de China, impactarán tanto las tasas de crecimiento como los ingresos fiscales. Si bien los australes han sabido guardar para la época de ‘vacas flacas’, esa circunstancia le quitará margen de maniobra a la administración que llega.

Esa limitante se vuelve aún más compleja, como resultado de las elevadas expectativas que Bachelet ha generado. Ayer, en su primer discurso desde un balcón del Palacio de la Moneda en Santiago, reiteró los objetivos para su Gobierno, algunos de los cuales aspira a conseguir rápido.

Estos incluyen “una reforma educacional, que asegure calidad, gratuidad e inclusión; un programa que compromete una gran reforma tributaria; (...) que se compromete con un trabajo decente; (...) que se compromete con el medio ambiente; (...) que cree que la cultura, la recreación y el deporte no pueden ser para algunos, sino para todas las comunas". En resumen, objetivos tan ambiciosos como duros de cumplir.

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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