Brújula/ Un respiro temporal

Redacción Portafolio
Opinión
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octubre 07 de 2014
2014-10-07 02:16 a.m.

Una de las constantes que ha acompañado el comportamiento de la inflación a lo largo del 2014, es la dificultad de los analistas a la hora de predecir la evolución del Índice de Precios al Consumidor.

Así volvió a ocurrir en septiembre cuando la canasta familiar registró un alza del 0,14 por ciento, muy por debajo del 0,22 que señalaban, en promedio, los expertos.

Como consecuencia de lo sucedido, el acumulado de los pasados 12 meses volvió a ubicarse por debajo del punto medio de la meta definida por el Banco de la República, que es del 3 por ciento anual. La causa principal tuvo que ver con los escasos reajustes en los renglones que integran los capítulos de alimentos y vivienda, los de mayor peso en las cuentas sobre la carestía.

El desfase frente a las apuestas mensuales no ha cambiado, sin embargo, el sentido de los pronósticos. Para no entrar en honduras sobre componentes individuales basta decir que la tendencia hacia una inflación un poco más alta que la del 2013 debería seguir en la medición de octubre, sin que haya motivo verdadero para hacer sonar las alarmas.

De tal manera, entidades como el Banco de Bogotá piensan todavía que el aumento en el nivel general de precios se ubicaría cerca del 3,4 por ciento anual al finalizar diciembre.

Entre las razones que se esgrimen está aquello que se conoce como un ‘efecto base’, que no es otra cosa que reconocer que el punto de comparación influye, pues en la medición de octubre y noviembre del año pasado el valor de ciertos bienes de primera necesidad tuvo un comportamiento anómalo.

Así las cosas, y tras la pausa reciente, es probable que el Emisor decida subir su tasa de interés una vez retornen las aceleraciones. Y eso pasaría antes de un par de meses, dicen los que saben.

ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto


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