Brújula/El reto de un carioca

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 28 de 2014
2014-11-28 03:10 a.m.

Propios y extraños vienen diciendo desde hace rato que Brasil necesita dar un giro en materia económica. La razón es que el gigante suramericano se encuentra virtualmente estancado en materia de crecimiento, mientras ve aumentar las presiones inflacionarias que le recuerdan oscuras épocas pasadas.

Por tal motivo, una vez tuvo asegurada su continuidad en el Palacio de Planalto, en Brasilia, Dilma Rousseff señaló que vendría un cambio importante. Y tal parece que así es. Todo por cuenta de la designación de Joaquim Levy, quien el próximo primero de enero asumirá la cartera de Economía.

Nacido en Río de Janeiro y con un doctorado en la ortodoxa Universidad de Chicago, en Estados Unidos, el economista carioca ha ocupado cargos en el sector público, el privado y el multilateral. Conocido como terco, adicto al trabajo y de una gran franqueza, todo indica que sacudirá el ministerio a su cargo.

Pero quizás el mayor revolcón sea al interior del Gobierno. La razón es que Levy viene con el encargo de cuadrar las cuentas fiscales, con el fin de que Brasil vuelva a recuperar la credibilidad perdida entre los inversionistas. Debido a ello, la prensa le ha puesto desde ya dos motes: “Joaquim manos de tijera” y “Doctor No”.

Curiosamente, su principal reto será convencer al Partido de los Trabajadores de que esa es la fórmula que funcione. Ante la posibilidad de recortes presupuestales y austeridad, la colectividad que respalda a la administración Rousseff ha dejado saber su molestia.

No obstante, la Presidenta se inclina en favor de una línea diferente, al menos por ahora. Si algo han dejado en claro los años recientes es que la economía brasileña necesita un ‘estartazo’. Y ese no se logra con la aplicación de pañitos de agua tibia.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto


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