Brújula / La rienda corta

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 11 de 2011
2011-12-11 04:01 p.m.

El viernes pasado fueron dadas a conocer las minutas de la más reciente reunión de la junta directiva del Banco de la República, en la que dicho cuerpo decidió incrementar en un cuarto de punto porcentual la tasa de interés que les cobra a los intermediarios financieros, la cual quedó en el 4,75 por ciento anual.

El resumen de lo discutido en dicha oportunidad es particularmente interesante, pues muestra los elementos que pesaron en una determinación que no fue unánime. A la hora de la votación, una porción minoritaria de la junta se opuso al alza mencionada, pero sus planteamientos fueron derrotados.

De tal manera, es claro que el bando mayoritario se vio influenciado por el aumento en la inflación y en las expectativas sobre el comportamiento de la misma, que mostraron una clara tendencia al alza.

En consecuencia, y a pesar de que otros bancos centrales están haciendo lo contrario, el colombiano prefirió incrementar el costo del dinero con el fin de enviarle un mensaje al mercado: que no tolerará reajustes exagerados de precios y que está dispuesto a apretar las clavijas para que estos se mantengan dentro de los límites definidos, es decir, entre el 2 y el 4 por ciento anual.

Adicionalmente, los indicadores disponibles sugieren que hay un exceso en la demanda interna, alentada en parte por el crédito de consumo. De tal manera, la opción escogida fue la de hacer más onerosos los préstamos con el fin de obligar a que el apetito por el endeudamiento disminuya.

También fue llamativo el análisis sobre la compleja situación internacional que se cierne como una nube negra sobre las perspectivas del país. Al respecto, el Emisor piensa que el escenario más factible es el de la continuación de la realidad actual.

Esto es que Europa tenga un deterioro progresivo, pero lento, mientras que Estados Unidos registraría una recuperación mediocre. Aunque ese panorama no es el más alentador, el mensaje es que las posibilidades de una catástrofe financiera global no se ven elevadas.

Además, si bien China apunta a una desaceleración, tampoco parece factible la debacle que algunos pronostican. Finalmente, el Banco dejó en claro que estará haciéndole seguimiento a lo que pase dentro y fuera de Colombia, en el caso de que sea necesario dar marcha atrás. No obstante, en esta oportunidad se quería dejar en claro que las cosas se manejan con la rienda corta.

ricavi@portafolio.co

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