Brújula/Sin salirse del rango

Redacción Portafolio
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julio 07 de 2013
2013-07-07 08:24 p.m.

Hay dos maneras de analizar el dato de inflación correspondiente a junio, tras la expedición del comunicado referente al Índice de Precios al Consumidor (IPC) hecho por el Dane el viernes pasado. Para comenzar, los alarmistas pueden señalar que tuvo lugar una clara aceleración en la carestía, pues el ritmo visto en el mes mencionado casi triplica el de igual periodo del 2012.

Sin embargo, tal vez lo más razonable sea ver las cosas en un contexto más amplio. Así, el acumulado del semestre va en 1,73 por ciento, un registro históricamente bajo. De la misma manera, la cifra correspondiente a los últimos 12 meses asciende al 2,16 por ciento, la menor en lo corrido del siglo. Tal como van las cosas, todo apunta a que existe un margen cómodo para mantenerse dentro del rango meta fijado por el Banco de la República, y que oscila entre el 2 y el 4 por ciento anual.

Dado ese parte de tranquilidad, los especialistas también creen que en la segunda mitad del 2013 los incrementos van estar un poco por encima de la media típica de este lapso. Por cuenta de esa previsión, las apuestas de los observadores ubican la inflación entre el 2,5 y el 3 por ciento anual al cierre del próximo diciembre, un nivel que no debería ser motivo de alarma alguna.

Dentro de las razones expuestas para hacer dicho cálculo está el llamado efecto base, pues el comportamiento de los precios a finales del año pasado fue moderado. Adicionalmente, ciertos rubros de la canasta familiar que son importantes, como los de educación, salud, vivienda y comunicaciones se mantenido por encima del promedio. Mientras tanto, los alimentos apenas han subido 1,36 por ciento, con lo cual es de esperar un ligero repunte en ciertos productos, sobre todo si la demanda interna se recupera después del tímido arranque del primer trimestre.

Y las fuerzas alcistas no paran ahí. La mejora en las cotizaciones internacionales del petróleo puede llevar a reajustes en el valor del galón de gasolina. En un plano más amplio, la devaluación que ha experimentado el peso frente al dólar desde hace un par de meses debería sentirse en el costo de los bienes importados, ya sea insumos o productos intermedios y terminados.

Aun así, no hay luces de alerta en esta materia. Debido a ello, políticas como la de tasa de interés no deberían tener cambios sustanciales a menos que suceda una variación abrupta, algo imposible de prever por ahora.

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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