Brújula/ Síntomas de descontento

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
abril 21 de 2015
2015-04-21 02:05 a.m.

No vale la pena llamarse a engaños y pretender que para la opinión pública en Colombia, las cosas siguen iguales frente a los diálogos que el Gobierno adelanta con las Farc en La Habana. El criminal atentado de la semana pasada en Cauca, en el que cayeron 11 militares, constituye un golpe de enormes proporciones que no puede ser minimizado.

El motivo es que la confianza ha quedado resquebrajada. Por más declaraciones de la guerrilla, en el sentido de que la tregua de carácter unilateral persiste, solamente el apego estricto a la misma permitiría que la ciudadanía vuelva a creer en el silencio de los fusiles. Hechos, más que palabras, es lo que se necesita ahora.

Igual de importante debe ser el esfuerzo del Gobierno en cuanto a escuchar a los críticos del proceso, para lograr recuperar algo de aire. Aunque sea anecdótica, la silbatina que recibió Juan Manuel Santos el domingo es un síntoma de descontento que no puede pasar desapercibido, porque el respaldo popular es fundamental.

En consecuencia, la táctica de declarar amigos de la guerra a quienes toman distancia sobre la manera en que se discute un eventual acuerdo de paz es un arma de doble filo. Aplicar el precepto que dice que “quien no está conmigo está contra mí” puede aislar aún más al Ejecutivo y desviar la atención sobre la importancia de lo que está realmente en juego.

Debido a ello, hay que continuar por el camino trazado, pero reconociendo que el entorno se ha vuelto más complejo. Por antipático que sea, hay personas que quieren pescar en el río revuelto del descontento y la actitud no puede ser la del enconchamiento. Únicamente así, se podrá conseguir lo que decían los carteles este lunes en Medellín: “no más Farc”.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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