Brújula / Sumas y restas

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 02 de 2014
2014-02-02 11:39 p.m.

El aumento en el precio del dólar, cuya tasa representativa del mercado para hoy se encuentra por encima de los 2.021 pesos, tiene haciendo cuentas tanto a quienes pueden salir beneficiados por el aumento en el precio de la divisa norteamericana como a los que se creen damnificados.

De un lado están los exportadores, al igual que los productores nacionales que compiten en el mercado interno, y, del otro, los importadores.

La razón de que unos y otros hagan cuentas tiene que ver con la percepción de que hay motivos de fondo para que la devaluación sea duradera.

Puesto de otra manera, la situación difiere mucho con la de mayo del 2010, cuando durante unos pocos días el peso llegó a niveles muy similares a los observados en esta oportunidad.

Tampoco es comparable con la del 2009, cuando el nerviosismo atado a la crisis global hizo que el salto del dólar fuera mucho más grande que en la presente ocasión.

En resumen, hay una nueva realidad internacional, por cuenta de la política adoptada por el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, que incidirá sobre la liquidez global y, por ende, sobre las tasas de interés.

La impresión de que hay un balance de riesgos distinto, influye sobre las tasas de cambio, especialmente las de las economías emergentes.

Es verdad que en medio de ese panorama, hay casos de casos.

Para citar nombres propios, la situación de Colombia difiere sustancialmente de la de Argentina, Turquía o Suráfrica, que han visto cómo sus monedas han perdido terreno de forma notoria.

No obstante, las posibilidades de que el dólar se mantenga por encima de los 2.000 pesos son altas.

Nadie sabe a ciencia cierta si el incremento será más o menos elevado, pero lo lógico es hacer cálculos tomando como piso lo que antes se veía como un techo.

Ante el nuevo escenario, los primeros que han sentido el apretón son los consumidores de cierto tipo de bienes.

Este, a pesar de haberse producido, puede describirse como moderado en un país que tiene la tasa de inflación bajo control y en el cual las expectativas de aumento en la canasta familiar convergen en el 3 por ciento anual.

Por otro lado, exportadores y productores locales han sentido un merecido alivio.

Pero este no debe llevar a posponer los planes de búsqueda de eficiencias, que merecen ser el elemento fundamental a la hora de ser competitivos. Más aún que el valor del dólar.

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