Brújula / La torta compartida

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 12 de 2012
2012-10-12 01:47 a.m.

Un buen ejercicio para entender a Colombia es el que dio a conocer el Dane ayer, tras la publicación de las cuentas departamentales, con base en los resultados del Producto Interno Bruto en el 2005.

Como es sabido, la tasa de crecimiento del país fue del 5,9 por ciento, una de las más altas de América Latina, pero la distribución de esa cifra no fue uniforme en el territorio nacional.

Y es que las regiones con vocación minera volvieron a mandar la parada.

Así, los incrementos más grandes en el PIB departamental los registraron Meta, Casanare, Cesar y Chocó. En el caso de los dos primeros –cuyas variaciones fueron del 19,7 y del 15,1 por ciento, respectivamente–, la causa fue el petróleo, mientras que en lo que hace al tercero, el responsable fue el petróleo y en el cuarto, el oro.

La otra cara de la moneda es la que presenta Arauca, con una contracción del 4,1 por ciento, por cuenta de la disminución en el bombeo del campo de Caño Limón.

Tampoco le fue bien a Córdoba –con una baja del 1,3 por ciento–, como tampoco a Vichada y Quindío, con una situación de virtual estancamiento.

En general, lo sucedido en estos tres últimos ejemplos refleja el pobre desempeño de la ganadería y el café. Una vez más, es evidente que no hay un comportamiento balanceado entre las diferentes regiones.

A su vez, la repartición de la torta muestra notorias disparidades. Bogotá representa el 24,5 por ciento del PIB nacional, mientras que a Antioquia le corresponde el 13 por ciento, y al Valle el 9,6 por ciento. La media nacional de ingreso por habitante fue 13,4 millones de pesos, y solo siete departamentos están por encima. En cambio, 20 están por debajo de los 10 millones.

En otras palabras, queda mucho por recorrer en esta materia de la equidad.

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