Brújula / Un viento muy frío

Nadie, ni siquiera los más pesimistas, esperaba el reporte entregado ayer por el Departamento de Comercio estadounidense, según el cual la economía norteamericana registró una contracción del 2,9 por ciento en el primer trimestre del 2014.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
junio 26 de 2014
2014-06-26 04:35 a.m.

El dato resultó sorprendente no solo porque se trata de la caída más fuerte en cinco años, sino porque difiere ampliamente del cálculo inicial, entregado hace unas semanas, cuando se habló de una baja del 1 por ciento.

Pero una vez pasada la sensación de lo que constituye un baldado de agua fría, ha empezado un debate entre los especialistas sobre si vale la pena preocuparse o no por la cifra anotada.

Dependiendo de los diferentes bandos en disputa, hay que tomar las cosas con calma o hacer sonar las alarmas.

De tal manera, los más tranquilos señalan que lo que sucedió entre enero y marzo fue atípico. Y es que aparte de que el gasto en salud o los inventarios actuaron como un lastre, el invierno fue particularmente duro, lo cual llevó a los consumidores a quedarse en sus casas.

Quizás la prueba reina de que las cosas no están tan mal es que el mercado laboral siguió sumando puestos de trabajo.

Tanto, que el número absoluto de personas empleadas por fin superó el nivel que tenía antes de que estallara la crisis financiera del 2008.

No obstante, los pesimistas sostienen que hay síntomas de debilidad reales.

Bajo este punto de vista, la recuperación es frágil y corre el peligro de estancarse si la demanda interna o la inversión no reaccionan de mejor forma.

Por su parte, las bolsas respondieron con tranquilidad, dando a entender que los inversionistas consideran que así como una golondrina no hace verano, un trimestre malo no necesariamente determina una recesión.

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