En busca del tiempo perdido

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 17 de 2014
2014-11-17 04:55 p.m.

En alguna ocasión el economista y pensador Ludwig von Mises expresó que “todo impuesto específico, así como todo sistema de impuestos de una nación se invalida a sí mismo por encima de una cierta tasa de impuestos”.

Detrás de esa apreciación se encuentra la idea que un modelo tributario debe ir de la mano con un modelo económico y por supuesto de un modelo de país.

¿Cuál es el modelo económico que debería tener Colombia? Uno donde florezca la industria, el pequeño y mediano emprendedor, la pequeña y mediana producción agrícola con la agroindustria, el balance entre aprovechar nuestra riqueza minero – energética y el acceso a la económica del conocimiento con valor agregado y propiedad intelectual, una mayor y dinámica formalización laboral, una constante ampliación de la clase media y un modelo regulatorio y de competencia que prevenga el abuso de posición dominante, entre muchos otros.

Esa aspiración tristemente choca con la realidad. Seguimos siendo un país con una elevada informalidad, con un desempleo juvenil que supera el 17%, con una industria que viene perdiendo participación como porcentaje del PIB, con un frágil modelo pensional, con una alta dependencia fiscal de la renta minero – energética, con un mercado de capital pequeño frente al tamaño de su economía y con altos niveles de desigualdad.

¿Es nuestro sistema tributario parte del problema? Por supuesto que sí, pero también puede ser parte de la solución. El sistema tributario colombiano según el Foro Económico Mundial, ocupa el puesto numero 139 entre 144 países cuando se mide la tarifa total de impuestos como porcentaje de las utilidades, la cual se sitúa en el 76 por ciento. Igualmente el sistema es altamente complejo como lo evidencian las múltiples modalidades tarifarias en el régimen de personas naturales, mientras al mismo tiempo subsisten un alto volumen de exenciones y deducciones que son poco transparentes.

Ante esta realidad Colombia necesita adelantar una reforma tributaria estructural acorde con los objetivos de generación de empleo, inversión, ahorro, formalización laboral, productividad y competitividad. La reforma tributaria que ha presentado el gobierno nacional, y que quiere aprobar de manera expedita, lo único que hará es desincentivar la inversión, castigar el ahorro, golpear la pequeña y media empresa, y por ende la clase media con el único propósito de llenar un hueco presupuestal detonado por un excesivo gasto público.

¿Hacia dónde debemos avanzar? Idealmente a que en el año 2015 podamos discutir una reforma sincronizada con un modelo de país y un modelo económico que constantemente genere riqueza y equidad. Para ello se requiere estructurar un impuesto de renta progresivo y transparente que permita erradicar el impuesto a la riqueza, encontrar instrumentos alternativos al 4 x mil, identificar mecanismos de devolución de IVA para la población mas vulnerable y aplicar metodologías y fiscalización mas efectiva frente a la evasión. Con estas premisas podría el país abordar una reforma tributaria de largo plazo, con certidumbre y recuperar el tiempo perdido en pequeñas reformas que han hecho cada vez más difícil el progreso del sector productivo.

Iván Duque Márquez

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