Café: el panorama se oscurece | Opinión | Portafolio

Café: el panorama se oscurece

El hecho de que se enfrenten problemas no significa que los buenos tiempos para el grano hayan queda

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
marzo 11 de 2010
2010-03-11 01:12 a.m.

El hecho de que se enfrenten problemas no significa que los buenos tiempos para el grano hayan quedado atrás. El café tiene posibilidades ciertas para salir adelante, pero hay que cambiar el modelo imperante.

En la portada de la última edición de la revista Dinero aparece una afirmación que debe tomarse en serio: "La caída de 32 por ciento en la producción, la amenaza de la roya y la pérdida de relevancia en el mercado mundial obligan a repensar un modelo cafetero creado para otra época". Quitándole el tono medio apocalíptico que tiene el artículo, hay que convenir en que el país no puede cerrar los ojos ante unas realidades incontrovertibles.

Las realidades sucintamente presentadas son: en primer lugar, la extraordinaria caída en la producción, unida al mal manejo dado a la información, deterioró la credibilidad de la Federación. En la prolongada historia de la entidad nunca se había presentado un error de una magnitud similar en los estimativos de la producción.

Sólo hacia finales del año y después de haber sostenido que sería un poco inferior al promedio de los 11,5 millones de sacos, se anunció que iba a estar por debajo de lo anticipado, e inclusive aún en ese momento se creía que estaría por encima de los 8 millones de sacos. Los tostadores, sostiene la publicación, se sienten traicionados y agredidos, y en un entorno internacional donde los negocios se hacen con base en la confianza, una cosa es la caída en la producción y otra es recibir información imprecisa cuando ya estaba avanzado el año.

En segundo, los problemas relacionados con el cultivo propiamente -reducción de la productividad de los cafetales, reaparición de la roya, por ejemplo- son de fondo y se vienen acumulando desde tiempo atrás, y no dan trazas de desaparecer tan fácilmente. En tercero, la ausencia de conciencia de que el mercado mundial del grano cambió y que la estrategia debe ser diferente a la seguida hasta el momento.

Advertido de que cualquier discusión sobre la estrategia tiene que partir de las nuevas realidades del mercado internacional, es pertinente señalar que la teoría que calificaba la participación de mercado como la variable de mayor significación y la estrategia de incrementarla como una de sentido común, no puede seguir siendo el punto de referencia para la política cafetera. Se justificaba invertir en la "compra de participación de mercado", porque existía el convencimiento de que implícita en la argumentación estaba la naturaleza dinámica y rentable del mercado. Es válido aumentar la participación en un mercado que presente importantes grados de crecimiento y rentabilidad. Pero cuando es de bajo crecimiento y los precios no compensan los costos, entonces no se justifica intervenir en la compra de más participación en el negocio.

No quiero con esto decir que el negocio cafetero sea 'perro' y que Colombia debe tocar a retirada. Ni más faltaba. El hecho de que se enfrenten problemas y nuevas realidades no significa que los buenos tiempos para el grano hayan quedado atrás. El café tiene posibilidades ciertas para salir adelante, pero hay que cambiar el modelo imperante.

Hace 14 años, cuando ejercía la presidencia de la Asociación de Exportadores, nos atrevimos a hacer esta misma recomendación. Por supuesto de inmediato fue rechazada, porque se salía de los moldes convencionales. Para nosotros era claro que estando en proceso de agotamiento las fuentes de financiación de las transferencias -a través de ese mecanismo se mantenía la industria-, la defensa de la caficultura sólo la podía lograr el fortalecimiento -no la protección y defensa- del caficultor y que la única fuente real de recursos es la que proviene del cliente.

rosgo12@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado