El cambio en las perspectivas de crecimiento global

Los retos en América Latina son variados y con diferentes intensidades. Sin embargo, todos los países deben constituir y/o afianzar su capacidad de respuesta ante un mayor deterioro del panorama externo.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 26 de 2014
2014-11-26 02:38 a.m.

El reciente reporte de perspectivas de la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) muestra un empobrecido panorama de recuperación global, al recortar las proyecciones de crecimiento para el presente y próximo año. Este recorte se suma a los presentados en anteriores reportes globales, y deja claro que la recuperación es más débil de lo inicialmente anticipada, especialmente por la situación de la Zona del Euro, Japón, e incluso en el mundo emergente. La buena noticia es que la economía estadounidense parece tener una clara senda de recuperación. No obstante, el FMI advierte que la probabilidad de sorpresas negativas de las perspectivas globales, ha aumentado.

En tanto el mundo desarrollado sigue con dificultades en su proceso de recuperación y varios países no logran erradicar sus problemas de endeudamiento, las economías en desarrollo, en su conjunto, también se han desacelerado y sus proyecciones fueron revisadas a la baja. Las previsiones de crecimiento de China se mantuvieron para el 2014 y el 2015 (7,4 y 7,1 por ciento, respectivamente); aunque, dentro de los riesgos a la baja está una mayor desaceleración de esta economía. La región Latinoamericana no ha estado inmune al fenómeno de menor crecimiento, y el FMI revisó su previsión de crecimiento a la baja. Esta reducción está asociada al menor dinamismo de gran parte de las economías más grandes.

En mi anterior columna exprese lo importante que era tomar conciencia de que nuestras economías volverían a crecer a tasas más acordes con sus factores de largo plazo, en tanto el boom de precios de commodities y las bajas tasas de interés internacionales, finalizarán. Si bien la Reserva Federal no ha empezado a subir sus tasas de interés, sí ha comenzado a endurecer su política monetaria a través de la terminación del programa denominado Quantitative Easing, el pasado 29 de octubre.

En este entorno, los países de la región deberán enfrentar el proceso de normalización de la política monetaria global, el cual está cada vez más cerca.

Otro riesgo importante es una desaceleración en el precio de las materias primas, mayor a la presupuestada.

Este panorama lleva a pensar sobre cómo la región debe estar preparada para enfrentar el nuevo entorno internacional. Los retos dentro de la región son variados y con diferentes intensidades. Sin embargo, todos los países deben constituir y/o afianzar su capacidad de respuesta ante un mayor deterioro del panorama externo.

En este sentido, una eventual pausa en el proceso de normalización de las tasas de interés a raíz de una recuperación débil de la economía global, podría dar un valioso tiempo adicional para que los países avancen en sus marcos de política económica y los diferentes mecanismos de respuesta ante choques externos.

A este respecto, llama la atención Declaración No. 32 del Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros, del pasado 28 de octubre. (http://www.claaf.org/documents/Espanol/CLAAFStat32_esp.pdf). Este comité, compuesto por un grupo de prestigiosos economistas latinoamericanos, con amplia experiencia en el campo de la banca, finanzas y regulación de servicios financieros, cree deseable “avanzar decididamente hacia un mayor fortalecimiento de la arquitectura financiera internacional en cuanto a su capacidad de responder a un deterioro repentino en el contexto financiero global”. En este reporte, el Comité también reafirma lo planteado en declaraciones anteriores (Declaración No. 27, http://www.claaf.org/documents/Español/27 _declaracion.pdf ), referente a la necesidad de complementar el papel de las instituciones multilaterales globales, es decir, el FMI.

Concretamente, propone la creación de un fondo para mercados emergentes, con capacidad de intervenir los mercados de deuda soberana, con el fin de reducir su volatilidad, y reitera nuevamente la necesidad de crear un fondo latinoamericano de liquidez externa.

Estos planteamientos son bastante oportunos ante las actuales perspectivas de desempeño económico regional. Sin embargo, la materialización de este tipo de iniciativas puede ser más costosa entre más cerca se esté de situaciones de tensión o crisis, tal como nos lo enseñó la reciente experiencia europea, con la creación del Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM) .

De la experiencia europea se extraen al menos dos lecciones para que Latinoamérica: la acción preventiva implica menores costos macroeconómicos, es decir, avanzar en la constitución de este mecanismo regional debe darse cuanto antes; este mecanismo debe partir de instituciones con comprobado éxito, en caso de que estas existan. La buena noticia es que la región ya cuenta con un caso exitoso de fondo de reservas: el Fondo Latinoamericano de Reservas (Flar), único organismo para la estabilidad externa de la región.

El avance sobre lo ya construido nos ahorraría un costo no despreciable, como ya nos ilustró claramente la reciente experiencia europea.

Ana María Carrasquilla Presidenta del Fondo
Latinoamericano de Reservas


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