Cambio de rumbo en la economía (II)

Si llegaran a disminuir los flujos capitales tendremos una devaluación abrupta o una fuerte recesión

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
marzo 09 de 2010
2010-03-09 01:52 a.m.

Si llegaran a disminuir los flujos capitales tendremos una devaluación abrupta o una fuerte recesión tal como sucedió en 1999, cuando el país tenía un déficit de proporciones similares y la crisis asiática cerró los mercados internacionales.

Los problemas y desafíos que tendrá que enfrentar el próximo Presidente los resume de una manera muy clara el programa del Partido Liberal, aprobado en su último congreso: "El próximo Gobierno liberal tiene el doble reto de acelerar el crecimiento económico, y a la vez lograr que este sea equitativo para que sus beneficios se repartan entre toda la población y se disminuya la pobreza y la miseria. ara lo primero, debe superar los obstáculos que provienen de los déficit externo y fiscal que no se corrigieron en los años de la bonanza y que se agravaron durante la crisis; para avanzar en la equidad debe cambiar el modelo de desarrollo proricos y sin empleo, implantado por Uribe".

La semana pasada comenté sobre el cambio de rumbo que se debe hacer en materia de políticas de empleo y en el manejo de las finanzas públicas, donde son evidentes los errores que hay que corregir en la llamada 'confianza inversionista' y la forma de hacerlo. El caso del déficit externo es mucho más complejo y hay mayor debate sobre las opciones para manejarlo.

La situación externa es muy vulnerable por el creciente déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos que puede llegar este año a unos 7.000 millones de dólares (3,3 por ciento) del PIB, como resultado de un pequeño saldo negativo en el balance de importaciones y exportaciones de bienes, pero sobre todo de los mayores egresos por concepto de pagos de intereses y remesas de utilidades al exterior, que superan con mucho los ingresos de las remesas que envían los emigrantes colombianos a sus familias.

Dos son los argumentos oficiales para desestimar estas preocupaciones. Primero, que tenemos abundantes ingresos de capitales, tanto de inversión extranjera como de crédito, que permite financiar los faltantes de la cuenta corriente; de hecho, estos ingresos son mayores que el hueco en el comercio de bienes y servicios, razón por la cual están presionando la revaluación del peso.

Segundo, que el aumento de exportaciones por los TLC y los hallazgos mineros y de hidrocarburos permitirá reducir el déficit del comercio exterior.

Mantener grandes déficit de balanza de pagos financiados con flujos de capitales hace muy vulnerable a la economía colombiana primero, porque no se puede garantizar que los flujos de inversión continuarán creciendo y, segundo, que la inversión no es gratis, sino que genera un flujo creciente de giros de dividendos al exterior, pues los inversionistas esperan el rendimiento de sus capitales.

Además es imposible que la deuda pública externa siga creciendo como el año pasado cuando se incrementó 7.600 millones de dólares. Si llegaran a disminuir los flujos capitales tendremos una devaluación abrupta o una fuerte recesión tal como sucedió en 1999, cuando el país tenía un déficit de proporciones similares y la crisis asiática cerró los mercados internacionales.

En cuanto al impacto de los TLC sobre la balanza comercial no hay que hacerse ilusiones, ya que todos los estudios muestran que con estos tratados aumentan más las importaciones que las exportaciones. Sobre todo, cuando se hacen con países como Corea o China que tienen una oferta exportable muchas veces más grande que la nuestra, de manera que nos van a llenar de productos que compiten con los nacionales, mientras que nosotros sólo podremos venderles materias primas.

Lo que sí es muy probable es el aumento de las exportaciones mineras y de hidrocarburos, pero si el próximo Gobierno no diseña una estrategia adecuada para el manejo de esta bonanza corremos el grave riesgo de la enfermedad holandesa, es decir, de que los grandes ingresos de dólares presionen la revaluación del peso y se destruya el resto del sector productivo nacional. Esta será una de las principales tareas del siguiente Gobierno, porque este ya desperdició su gran bonanza tributaria.

mcabrera@cabreraybedoya.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado