Carta encíclica

El documento enfatiza la necesidad de una responsabilidad social más amplia que compete a todos y, p

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
julio 08 de 2009
2009-07-08 11:54 p.m.

 Para enriquecer la doctrina social de la Iglesia el Papa Benedicto XVI expidió el pasado 29 de junio, una nueva encíclica, Caritas in Veritate o la Caridad en la Verdad, para insistir en un tema ya desarrollado anteriormente por otros documentos que integran este magisterio social. A finales del siglo XIX frente a los cambios radicales que se estaban gestando en el mundo, como las nuevas formas de propiedad, la aspiración a una total libertad económica, la aparición del trabajo asalariado que se miraba como otra mercancía y la marcada división de clases, el Papa León XIII presentó su encíclica Rerum Novarum que denunciaba las injusticias de la sociedad y proponía eliminarlas. En 1967, Pablo VI escribió la Populorum Progressio, en la que recalcaba que no se podía separar la economía de lo humano, pues ésta debía estar al servicio del hombre para lograr un desarrollo integral.

Por este camino se enmarca la nueva encíclica. La globalización, dice el Papa, "nos hace más cercanos, pero no más hermanos", y el desarrollo que ha sacado a millones de personas de la pobreza sigue aquejado por "desviaciones y problemas dramáticos que la crisis actual ha puesto, todavía más de manifiesto". Los desequilibrios continúan y el objetivo de una verdadera justicia social tiene hoy plena vigencia. Para lograrla es fundamental la solidaridad, es decir, que "todos se sientan responsables de todos". Por eso, el documento enfatiza la necesidad de una responsabilidad social más amplia que compete a todos y particularmente a los empresarios. La gestión de la empresa, dice, "no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la compañía". La actividad económica basada solamente en la 'lógica mercantil', es decir' sólo en las leyes de la oferta y la demanda, no es suficiente para resolver los problemas sociales. Debe estar orientada a la consecución del bien común que es responsabilidad de toda la sociedad, pero sobre todo, de la comunidad política. Es equivocada, afirma, "la visión de quienes piensan que la economía de mercado tiene necesidad estructural de una cuota de pobreza y de subdesarrollo para funcionar mejor". La erradicación del hambre y la pobreza, como uno de los Objetivos del Milenio implica una justa redistribución del ingreso. Y una de las formas de lograrlo es la generación de empleo. Se debe seguir buscando como "prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos" al igual que el mantenimiento de las redes de seguridad social.

El acceso al agua y a la comida debe ser considerado como uno de los derechos universales de todos los seres humanos. Es un derecho fundamental que debe ser garantizado por quienes detentan el poder político y su consagración constitucional esta plasmada en el derecho a la vida.

La nueva encíclica es un documento profundo y fundamental. El Gobierno, los gremios, los empresarios, los sindicatos, la academia y los medios de comunicación deberán estudiarlo para que no se quede escrito.


gustavo_tobon@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado