Es por causación

Con los datos que hay hasta el momento, es muy posible que el comportamiento fiscal del Gobierno durante el primer trimestre sea de equilibrio. Hoy se conoce que sus ingresos habían ascendido a 30,1 billones de pesos en el periodo en cuestión.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 22 de 2014
2014-05-22 12:00 a.m.

El martes de la semana pasada, un medio de comunicación publicó una nota en la que se mostraba que los gastos del Gobierno habían superado sus ingresos en el primer trimestre de 2014, lo que generó algunas preocupaciones en el mercado en torno a la salud de las cuentas fiscales y alcanzó a reflejarse en un ligero aumento en las tasas de negociación de los TES.

Sin embargo, la información publicada fue la correspondiente a las operaciones de caja, las cuales no reflejan el verdadero comportamiento del balance de ingresos y gastos del Gobierno Central. Anticipándonos a la publicación del cierre fiscal del primer trimestre, quisimos hacer algunas aclaraciones y mostrar una mejor forma de hacerle seguimiento al comportamiento de las cuentas fiscales.

ENTRE LA CAUSACIÓN Y LOS FLUJOS DE CAJA

El reporte de ingresos y gastos que publicó un medio de comunicación la semana pasada, mostraba que los ingresos del Gobierno habían ascendido a 30,1 billones de pesos en el primer trimestre de 2014, un nivel inferior a los 33,1 billones al que ascendieron los gastos, lo que arroja un déficit de 3 billones. Esto contrasta con el superávit de 1 billón registrado en el primer trimestre del 2013.

Sin embargo, estos datos corresponden a operaciones efectivas de caja, cuyo criterio indica que los registros se hacen cuando ocurren los flujos de efectivo de las transacciones. De manera que la medida de déficit de 3 billones, derivada de los datos de caja, refleja las necesidades netas de financiamiento, pero no sirve para analizar las presiones sobre el ahorro financiero y sobre los mercados de capitales.

En Colombia, la medición del cumplimiento de las cuentas fiscales se realiza a través del criterio de causación, bajo el cual se considera que ha ocurrido la transacción en el momento en el que se crea, se transforma, se intercambia, se transfiere o se extingue el valor económico. Por lo tanto, el flujo se registra cuando ocurre el evento económico y no cuando ocurre el pago.

Las operaciones efectivas de caja contemplan todos los movimientos de la Nación, incluyendo servicio de deuda y pagos de vigencias anteriores; razón por la cual no es posible tratar de medir el balance del Gobierno Central a través de ellas. El déficit fiscal es la diferencia entre ingresos y gastos del Gobierno Central, dentro de los cuales se incluyen los pagos de intereses de la deuda, pero no los vencimientos.

En efecto, las necesidades anuales de financiamiento del Gobierno Central provienen del déficit fiscal y de todos los vencimientos de deuda durante esa vigencia, así que el pago de una amortización sí aparece en las operaciones de caja, pero no lo hace dentro del déficit fiscal. Por su parte, los pagos de vigencias previas se realizan con rezagos presupuestales y no con los recursos de la vigencia actual, por lo cual se contabilizan dentro de las operaciones de caja, pero no dentro de los cálculos de déficit fiscal de la vigencia actual.

Las aclaraciones de la semana pasada del director de política macroeconómica del Ministerio de Hacienda, Luis Fernando Mejía, apuntan en el mismo sentido: “Esta información oficial publicada por el Emisor corresponde a una medición de caja de ingresos y gastos. Por el contrario, la medida oficial de déficit fiscal, sobre la cual se evalúa el cumplimiento de las metas fiscales, corresponde al balance fiscal de ingresos y gastos con ajustes por causación, medición que usualmente difiere de manera sustancial de la simple medición de caja”.

UN MEJOR INDICADOR DEL DÉFICIT FISCAL

Es posible construir un indicador de ingresos y gastos de la vigencia para hacerle un mejor seguimiento a la evolución del balance fiscal, comparado con el que se deriva de las operaciones efectivas de caja.

Los ingresos totales se componen de los tributarios, los no tributarios, los de fondos especiales y los de capital. Sin embargo, dado que carecemos de información completa y a tiempo de los ingresos distintos a los tributarios, utilizaremos solo los asociados a los dividendos de Ecopetrol.

Los gastos corresponden a los pagos más el cambio en las cuentas por pagar. Sin embargo, como carecemos de información sobre las cuentas por pagar, utilizamos las obligaciones (de las que excluimos el servicio de deuda) más el gasto en intereses.

Cabe resaltar que las cifras no incluyen los ajustes necesarios para obtener las cifras de déficit del GNC reportadas por el CONFIS; sin embargo, dan una buena aproximación del resultado final cuando lo simulamos para otros periodos pasados.

De acuerdo con la DIAN, a marzo se habían recaudado 27,4 billones de pesos en impuestos. Sabemos que en 2013 el Gobierno recibió 9,3 billones de los 10,6 billones que le correspondían por dividendos causados en el 2012, por lo que durante los primeros meses del 2014 debió haber recibido el excedente de 1,3 billones. De esta manera, el Gobierno habría percibido 28,7 billones por concepto de ingresos en el primer trimestre del 2014.

Por el lado del gasto, a marzo se habían ejecutado 27,5 billones (sin incluir servicio de deuda) y se habían pagado 2,8 billones en intereses, lo que arroja un gasto total de 30,3 billones. Estos datos arrojan un déficit de 1,6 billones, pero como hay algunos datos de ingresos que no podemos incorporar, según explicamos previamente, lo más factible es que el balance fiscal haya sido cercano a cero en el primer trimestre del año.

Carmen Salcedo Saldaña
subdirectora de Investigaciones Económicas de Corficolombiana

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