Opinión / ¡Nos cogió la noche!

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
junio 05 de 2014
2014-06-05 07:25 p.m.

Voy a utilizar esta magnífica frase del excelente programa de Cosmovisión que producen mis amigos Ignacio y Germán, todas la noche a las 8 p.m., sobre los acontecimientos del día y nada más preciso con lo que ocurre con el “Pacto Agrario” creado por Decreto 1987 del 2013, que sigue a cuenta gotas y que de las muchas peticiones de los campesinos, según el Ministerio de Agricultura, se está cumpliendo el 60%.

El doctor Luis Arango Nieto, viceministro de agricultura, con quien tuve la oportunidad de intercambiar conceptos sobre el desarrollo agrario nacional, porque es uno de los que más conocen los problemas del campo, especialmente los Llanos Orientales y a lo cual se refiere en “Coyuntura” del periódico Portafolio el 25 de marzo.

Sus comentarios nos hacen reflexionar  sobre las promesas que se siguen haciendo, por ejemplo, con la “Misión Rural” bajo la dirección del exministro José Antonio Ocampo, Absalón Machado, Santiago Perry y otros, y sobre lo cual la Directora de Planeación ha señalado cinco puntos así: 1. Lo rural en la economía del país; 2. Cerrar la brecha entre el campo y la ciudad; 3. Identificar las necesidades de bienes públicos; 4. Mejorar los índices de productividad; 5. Identificar las reformas que deben hacerse a la institucionalidad.

Vemos con preocupación que no se concretan los planes para ocupar las 200 0 300 mil familias campesinas, núcleo formado por 18 millones en el campo (según otros 14 millones) en la pobreza y 4 millones en la miseria. 

La misma población que sigue esperando durante siglos que se le mejoren sus condiciones de vida, en atención a que han producido las materias primas para la industrias, la alimentación para el pueblo colombiano,  y los artículos de exportación que generan las divisas del país.

Para evitar más paros quiero insinuar algunas medidas de tipo práctico, teniendo en cuenta que están disponibles en el Banco Agrario y en Finagro los 4 o 5 billones para resolver este magno problema.

Por qué no tomar las 6 ZRC que se han entregado a las Farc con 831 mil hectáreas más las 125 o 300 mil del Catatumbo, lo que suma casi un millón de hectáreas en áreas agrológicas definidas, climas, cultivos, etc. Y antes que se vuelvan repúblicas independientes, como es la pretensión de las Farc.

De no ser posible esta solución, por qué no identificar las áreas disponibles que tiene el Ministerio, Incoder, y la Oficina de Estupefaciente, en donde parece que hay cerca de 2 millones de hectáreas de las mejores tierras, y con programas especiales llamar a los profesionales de agro por conducto de las facultades de agronomía para presentar proyectos en pequeñas empresas, asociaciones o cooperativas, y a las cuales entregar créditos a bajos costos y amplios plazos para capital de trabajo, maquinaria y herramientas; y en cada programa el grupo de familias que, previo estudio tengan la vocación de determinados cultivos en tierras frías, templadas o calientes.

Ya el IGAC tiene determinadas las zonas por sus aptitudes que no hay lugar a equivocaciones en la producción.

Por parte del Gobierno se requiere tomar medidas efectivas como el control de contrabando en las fronteras con el Ecuador y Venezuela; límite a las importaciones cuando el país lo requiera; bajos costos de los insumos como abonos, matamalezas, pesticidas, insecticidas, etc.; aplicar cláusulas de salvaguardia por origen, aranceles, listas de importación, épocas de producción nacional.

Estas tierras podrían entregarse inmediatamente mediante alguna figura jurídica de concesión, arrendamiento, comodato, pero que no sigan permaneciendo ociosas y 500 mil campesinos pidiendo trabajo y condiciones especiales,  recomendadas ya por la FAO para que los países se dediquen a producir los artículos alimentarios que se van a requerir en un 70%  más de los consumos de hoy para abastecer la demanda de los 10.000 millones de habitantes que posiblemente serán los habitantes de las tierra en el años 2050.

Con estas prácticas creemos además que Argentina, Brasil, México y Colombia puedan ser las grandes despensas que atajen la hambrina posible del medio siglo y permitan sacar del hambre al millón de habitantes  que se encuentra hoy en tan precaria situación.

Jaime Tobón Villegas

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