‘Colombia dejó de lado la competitividad energética’

Un grupo de 21 empresas de diversos sectores de la industria crearon un nuevo gremio de grandes consumidores de energía: Asoenergía. La presidente de la naciente asociación, María Luisa Chiappe, señaló que el país no solo debe preocuparse por la confiabilidad del sector eléctrico.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 29 de 2014
2014-10-29 06:17 a.m.

Desde que el Consejo Nacional de Competitividad empezó a hacer sus informes sobre el entorno empresarial colombiano, el alto costo de la energía de los actores no regulados quedó en evidencia como uno de los frenos para el sector.
Este factor impulsó la creación de la Cámara de Grandes Consumidores de Energía y Gas de la Andi, y mesas intergremiales que, junto con el Ministerio de Minas y Energía, discuten alternativas para reducir estos costos.
No obstante, un grupo de 21 empresarios concluyeron que los esfuerzos que se han hecho para reducir las tarifas han sido insuficientes, por lo que decidieron crear un nuevo gremio de grandes consumidores de energía, Asoenergía, que es presidido por la economista María Luisa Chiappe, quien habló con Portafolio una semana antes de la presentación en sociedad del gremio.
¿Para qué crean este nuevo gremio?
Somos un grupo de grandes empresas consumidoras de energía que, preocupadas por los altos costos, buscaron agremiarse para que su voz sea escuchada en estos temas de política energética. Asoenergía es el primer gremio que se crea exclusivamente para representar a los consumidores de energía, en otros grupos hay consumidores y productores.
¿Cómo ven el panorama de los precios de la energía?
Tenemos unos costos muy altos comparados con los países con los que hacemos transacciones comerciales. Lo que uno ve es que duramos varios años firmando tratados de libre comercio con otros países y mientras eso sucedía, en 10 años, los precios de la energía subieron un 60 por ciento. Se calcula que este factor puede incidir entre un 10 y un 50 por ciento en la estructura de costos de producción de la industria (sin incluir las materias primas). Con esa sensibilidad, este insumo termina siendo uno de los más importantes en casi todos los sectores.
¿Cuáles son las alternativas que ven ustedes para cambiar esta situación?
Nosotros estamos dejando las propuestas para el lanzamiento la semana entrante, el cinco de noviembre y vamos a presentar esas propuestas concretas para bajar los costos de energía.
¿Son propuestas en temas de regulación?
Hay propuestas para toda la cadena energética, sobre la formación de precios, sobre los incentivos de los precios para que se realicen las ampliaciones necesarias. Son temas concretos que daremos a conocer en su momento.
¿Quiénes son los grandes consumidores a los que este gremio representa?
Hay empresas de todos los sectores: alimentos, construcción, siderurgia, metalmecánica, papel, cerámica, procesadores de minerales no metálicos. Son 21 empresas fundadoras.
Siendo tantos los temas que afectan la industria, llama mucho la atención que se cree un gremio para hacer vocería por un solo elemento ¿Cómo se explica esto?
Primero, porque es un tema muy especializado sobre el cual hay mucha regulación. Entonces el solo hecho de un diálogo permanente sobre estos asuntos tan técnicos amerita un gremio especializado. Por otro lado, el problema es grave en sí mismo, precisamente por la incidencia que tienen los costos de la energía en el proceso de producción y por la manera en que esto está afectando la competitividad.
¿Qué tanto ha afectado el precio de la energía la competitividad de las empresas que representa?
Para nadie es un secreto que la industria manufacturera ha vivido una crisis grande desde hace muchos años. Hoy se ven casos de empresas que tienen que sacar sus procesos de producción a otros países, o que trasladan plantas al exterior, eso no es lo que queremos para la industria colombiana, para eso no fue para lo que se firmaron los tratados de libre comercio.
Otra lectura sobre la creación del gremio es que ha sido insuficiente lo que se ha hecho por tratar de bajar los precios de la energía...
Lo que se ha hecho no ha sido suficiente por una razón: en general, el mundo de las políticas energéticas tienen un doble propósito que es la competitividad y la confiabilidad energética. Esos propósitos no son excluyentes entre sí, pero en Colombia, la política energética ha buscado exclusivamente la seguridad, dejando de lado la competitividad.
Los enunciados de la política energética de los países de la Unión Europea, según un documento de la Ocde, dicen que el primer objetivo de la política es la competitividad: “la reducción de los precios de la energía tanto para las empresas como para los hogares”; obviamente, el segundo es la seguridad.
Pero tras una crisis como la de los 90 es lógico que el país volviera a la seguridad energética su prioridad.
Me parece importante señalar que Colombia ha sido exitosa en asegurar una energía confiable y con suministro ininterrumpido. Eso hay que decirlo claramente y el gremio lo reconoce.
Pero las autoridades deben tomar conciencia de que la competitividad también es un objetivo importante. La Ocde recomienda a los países balancear los objetivos de la política energética, de manera que no se concentren exclusivamente en la producción de energía, sino que tomen en cuenta al consumidor y la competencia.
La seguridad o la confiabilidad del sector energético no puede seguir siendo a cualquier costo, porque termina amenazando la competitividad de la industria.

Nohora Celedón
nohcel@portafolio.co

 


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