‘Que colombianos apliquen conocimientos, no que memoricen':

Ximena Dueñas, directora del Icfes, cuenta cómo trabaja de la mano con el Ministerio de Educación para subir los estándares de calidad de la educación y formación en Colombia.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
diciembre 01 de 2014
2014-12-01 02:19 a.m.

La directora de Icfes dijo que Colombia está encaminada a ‘medirse’ con el ‘termómetro’ internacion de calidad en la educación. El próximo jueves 4 de diciembre, la Unesco informará cómo le fue a Colombia frente a otros 15 países latinoamericanos.

Este año, Colombia se probó en las ‘ligas mayores de educación’ y le fue mal. Tras presentar las pruebas internacionales de educación del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa), que hace la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y que evalúa los desempeños académicos de los escolares de quince años en diferentes países, quedó ‘en la cola’ del ránking junto a Italia, Eslovaquia e Israel.
Aunque estos resultados despertaron polémica y la furia de quienes siempre han criticado el sistema educativo del país, más que una alarma fue un desenlace que Ximena Dueñas, directora del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), esperaba.

Dueñas habló con Portafolio.co sobre la institución, las verdades incómodas detrás de las pruebas Pisa, lo que se está haciendo bien en temas de educación y los retos que tienen el país y el Icfes.

¿Qué es el Icfes y cómo funciona?
Somos una empresa social del Estado por la que trabajamos alrededor de 300 personas. Dependemos de nuestra propia operación para subsistir. Nuestros ingresos anuales son de 160 mil millones de pesos y en nuestro margen operacional nos gastamos aproximadamente 100 mil millones. El excedente lo dirigimos a inversión social. Con ese dinero, por ejemplo, pagamos pruebas internacionales como Pisa.

¿Por qué participar en ese tipo de exámenes?
Porque es importante ver cómo se está evaluando la educación a nivel internacional y medirnos bajo esos estándares. De ese modo, sabemos cómo estamos en calidad, índices que sirven de punto de partida para que nuestro sistema de enseñanza mejore.
Entendemos las pruebas internacionales como las fronteras de nuestras pruebas estandarizadas. Se trata de movernos del conocimiento a las competencias.

De cara a los resultados, ¿no fue peor el remedio que la enfermedad?
Participar en Pisa nos sirvió muchísimo. Este examen evalúa pruebas para la vida. Nosotros estábamos acostumbrados a medir memorización, cosa que ellos no hacen y que nosotros estamos cambiando.
Por ejemplo, en Saber 11 se hacía evaluación sobre ocho áreas de conocimiento y se reformuló para volcarla hacia evaluación de competencias.
Nos interesa saber si el estudiante tiene conocimiento, si aprendió y si sabe aplicarlo; y no si se lo sabe de memoria.

¿Qué salió mal?
Lo que más nos castigó en Pisa fue el porcentaje de preguntas no contestadas: alrededor del 45%. Los niños no tienen una motivación para responderlas y obtener un buen resultado. Ese es el reto para el 2015.
Estamos pensando una campaña agresiva en medios. La Ocde dice que uno no puede preparar a los niños artificialmente para dar mejores resultados. Estamos pensando cómo involucrar a toda la comunidad para que nos ayuden a motivarlos, cómo brindar apoyo en tecnología para mejorar los resultados. Es importante familiarizar a los niños en qué significa utilizar el computador para aprender y no para ver Facebook.

Hay quienes critican el hecho de que se cambien tan drásticamente las pruebas Saber, pues dicen, esto no permite medir el avance en el tiempo…
Sí, es cierto que es muy complicada la comparabilidad, pero sobre todo por 2 factores: no es la misma gente presentando la prueba y además las condiciones también son diferentes.
Las pruebas no son estáticas. Nuestro banco de preguntas se renueva constantemente para que no sean predecibles. La inversión es muy fuerte en este sentido.
Estamos en un proceso de pilotear, ver cómo es el sistema. Estamos en un proceso de transición.

Saber también se ha ‘ganado’ escépticos que aseguran que las pruebas son discriminatorias…
Yo no puedo hacer una prueba estandarizada diferenciada porque entonces no puedo medir a nivel internacional mi educación.

¿Qué están haciendo bien los estudiantes y en qué se están rajando?
Hay un avance en lectura crítica, es una competencia fortalecida. En matemática y en ciencias aún estamos enfocados en ser muy mecánicos. Hay que ser más analíticos.
Lo que hemos detectado es que en tercero, los niños van bien. En quinto, hay ligera caída de proporción de estudiantes con desempeño satisfactorio. Para noveno, se mueve muchísimo la población en este sentido, es cuando se comienza a impartir geometría.

¿Qué más evalúa el Icfes aparte de los resultados que arrojan las pruebas Saber?
Factores asociados a los resultados en esos exámenes. Por ejemplo, si un estudiante asistió a preescolar, si se tiene capital cultural (altos niveles de lectura), normalmente tiene mejores resultados en evaluaciones posteriores.
¿Qué hacemos para que el contexto sea enriquecedor? Eso lo compartimos con el Ministerio, para reformular o fortalecer.
Los proyectos estatales de alimentación escolar, computadores para aprender y el contexto familiar de los niños y jóvenes son otros factores que, nos queda claro, influyen positivamente.

¿Cómo es su trabajo con el Ministerio?
Es muy cercano pues ellos nos dan el insumo de base para construir las preguntas. Por otro lado, el Ministerio es quien nos pide información en indicadores de cómo ha cambiado la educación en Colombia y cómo vamos avanzando en términos de resultados en pruebas.
Estamos alineados con ellos con el plan de desarrollo de la Presidencia, nosotros somos parte del Gobierno. Son pruebas de calidad que están haciendo una medición buena y que están retroalimentando el sistema.

¿Qué piensa de las metas que se ha propuesto la ministra Gina Parody?
Desde el Gobierno de Álvaro Uribe se vienen trabajando fuerte en temas de cobertura. Con Juan Manuel Santos y Gina Parody, la apuesta ha sido por calidad, un paso natural. Son cinco líneas de acción muy agresivas y ambiciosas (excelencia docente, jornada única, Colombia libre de analfabetismo, Colombia bilingüe y más acceso con calidad en educación superior).
En este tema no se ven resultados a corto plazo, pero esperamos que el Icfes, a través de sus indicadores, podamos ver el efecto de implementación de estos objetivos. Es muy probable que vayamos a ver resultados positivos pronto.

¿Cuál es la meta del Icfes para el 2015?
Realizar todas las pruebas computarizadas. Este año, se hizo el pilotaje en computador Saber 11 para discapacidad auditiva. La idea es hacerlo ahora para Saber 3° y 5°. De igual modo, familiarizar a los estudiantes con las pruebas Pisa en computador. Las vamos a realizar de nuevo.

Ana María Gutiérrez

anagut@portafolio.co

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