Comentario del día/ Cenas con robots y el conticinio

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
enero 21 de 2015
2015-01-21 11:27 a.m.

Ayer tuvimos un mercado carente de datos sistemáticos relevantes, razón por la que los Tes en últimas no presentaron mayores movimientos. Sin embargo hubo fuertes fluctuaciones en el precio del petróleo, haciendo que el dólar abriera a 2.351 y cerrara a 2.376,30. Como les escribía por aquí, los jul24s pasaron del 6.70 al 6.69, los sept19s del 5.57 al 5.58 y los que sí se movieron un poco, a diferencia de los demás, fueron los UVR21s que pasaron del 2.77 al 2.72 aproximadamente. Fue una curva sin curvas, mientras que vi 42k en acciones y 326k en futuros específicos. Todo está siendo escrito desde el conticinio, qué palabra más hermosa, referente al momento en el que todo está en silencio, ya los vecinos duermen, no hay pitos y solamente se escuchan murmullos por ahí. Solo se percibe el olor de un tinto negro, esta vez no es de vino tinto y se escucha la banda sonora de la Familia Bélier.

Era fin de bisemana. Cuando lean esto ya pueden repetir en su mente lo que se debe hacer cuando estamos en este día, el martes cada dos semanas. Hay que cuidar en no excederse, ya lo sabemos. Es un día de compostura. Fue un cierre que no tuvo problemas, las OMAs cortaron al 4.5% y las simultáneas, por valor de 2.6bn, estuvieron entre el 2% y el 4.55%. El almuerzo, consistente en un lomo consistente, se dio con holgura y siestas de segundos; hay veces en las que es imposible no cerrar los ojos y desconectarse. Antes de esto apunté unos muy importantes cierres: jul20s al 5.80, sept19s al 5.59, nov18s al 5.381, jul24s al 6.70 y jun16s al 4.753.

Existe por ahí en un canal de niños un programa llamado Sam & Cat; Ahí actúa Ariana Grande y bueno, consiste en un par de niñeras que viven divertidísimas aventuras. El hecho es que siempre van a comer a un restaurante en el que los meseros todos son robots. Tal situación la veía yo muy distante. Lo curioso del asunto es que me enteré que en China hay un restaurante en el que todo el personal son robots. Treinta seres cibernéticos toman los pedidos y cobran la cuenta. También supongo que reciben quejas por pelos en la sopa o por falta de hielo en la gaseosa. Cuando vaya a China iré y seguro diré que es el mejor plato que me he comido. Y si voy a Nueva York quiero ver a Óscar Murillo en el MoMa.

Jorge Alonso Ruiz Morales
trader moneda legal
Corficolombiana

 

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